Vamos a hablar un tema interesante, las velas, las lámparas de aceite como soporte o ayuda espiritual.
Las velas y las lámparas de aceite han sido utilizadas desde tiempos ancestrales como soporte espiritual. También como herramientas que nos ayudan a enfocar nuestras intenciones, deseos y pensamientos en la meditación o en la oración. Estos elementos, aunque simples en apariencia, poseen un profundo simbolismo y conexión con las energías sutiles del Universo.
La Meditación y el Impacto en el Aura
Cuando iniciamos una sesión de meditación, nuestro estado mental cambia de manera significativa. La mente se relaja y se abre a nuevas formas de percepción. En ese proceso, nuestra aura, que es el campo energético que rodea nuestro cuerpo, también sufre una transformación. Dependiendo del color que elijamos para las velas o las lámparas de aceite, se generan diferentes efectos en nuestra energía.
Por ejemplo, al seleccionar un color específico de vela, nuestro cerebro lo interpreta. A través de un proceso alquímico, nuestra aura comienza a reflejar ese color. Esto no es meramente simbólico, ya que los colores tienen frecuencias energéticas que influyen en nuestras emociones y pensamientos. Por lo tanto, las velas no sólo sirven como elementos decorativos o de ambientación. Actúan como catalizadores para cambiar nuestra vibración energética.
Al meditar la mente se activa de una manera diferente, nuestra aura sufre un proceso de mutación. Cuando elegimos un determinado color, nuestro cerebro actúa para que el aura lo refleje. Es a través de ese proceso alquímico. Entonces las entidades divinas a quien están dirigidas nuestras peticiones u oraciones, captarán y entenderán nuestros pedidos.
Hay que recordar que la comunicación con los seres etéreos es por medio de la energía. No es a nivel físico. Cuando encendemos una vela, ya nos sentimos en un momento especial, algo nos arrastra a mirarla creando un ambiente misterioso.
La llama en sí, es el símbolo de la chispa divina que todos llevamos dentro. Es la llama Ígnea, el mayor regalo de Dios, el símbolo del libre albedrío y la conexión con Dios.
Luz
La vela o lámpara de aceite que se enciende para la meditación y la magia es una valiosa herramienta. La luz de la vela es hipnótica. En las velas perfumadas, se liberan aromas que nos rodean de una atmósfera de misticismo. Una vela representa el fuego espiritual que consume aquella energía que obstaculiza nuestro camino. La transforma en algo más etéreo como humos, cenizas, cera líquida. El fuego en si es un signo de transformación y renacimiento.
El poder de una vela reside en el fuego y el fuego reside en nuestro interior. En la vida es indispensable saber lo que uno quiere, lo que realmente desea. Los sueños son el motor interior de todo lo que hacemos. Es la energía que uno debe plasmar al encender una vela; por eso nunca, realmente nunca se debe encender una vela sin una intención. Más allá de creencias, poder y magnetismo que se pueda tener, la llama de la vela abre un portal al plano sutil que nos rodea.
Los rituales con las velas son siempre sencillos, pero muy poderos, por la gran energía que canalizan. Por eso y para siempre tenerlo presente. Cada vez que enciendas una vela y deposites en ella un deseo, de inmediato el universo escucha tu deseo.
Canalizar deseos encendiendo velas es ingresar o formar parte de un mundo mágico. De hecho, ni bien encendiste una vela, algo en el universo comenzó a cambiar. Aunque tú no lo sepas, no lo notes y hasta no lo creas.
El Deseo
Desear algo con mucha fuerza es una destreza mental que puede llevarte al éxito o a la locura, sobre todo si el objeto del deseo parece o es imposible.
Hay una frase mística que dice. “Cuando deseas algo con fuerza, todo el universo conspira a tu favor y acude a cumplir tu deseo”. Es tan cierto esto, porque “el deseo” o “el desear” está directamente ligado al objetivo que se pretende alcanzar.
La magia de los deseos funciona enviando y recibiendo mensajes al subconsciente que es nuestro enlace con el universo, para obtener información o modificar la realidad. Cuando formulamos un deseo estamos intentando enviar un mensaje al universo para su cumplimiento. Habitualmente, este mensaje se encuentra con pensamientos contradictorios; por ejemplo, se producen deseos de no obtener el deseo para evitar la ansiedad que nos produce el miedo a fracasar.
Y Nace la Magia
Estos pensamientos subconscientes contrarios se producen por la reacción emocional consciente. bloquean el mensaje inicial evitando que éste alcance su objetivo. Esto es lo que se conoce como el “Sensor Psíquico”. Cuanto más nos importe el deseo, mayor carga emocional tendrá y más pensamientos contrarios provocará; el sensor será más duro. Este mecanismo sensor es útil en la vida diaria porque nos hace estar “con los pies en la tierra”. Entonces contribuye a la estabilidad mental.
Por eso en la magia del deseo, éste debe estar despojado de ansiedad y angustias y sí, repleto de sentimientos positivos. Y esa carga de emotividad colocarla a nivel astral en el acto de encender una vela. Así hace que esa forma de energía sea captada por la capa vibratoria de este plano. Llevada a los planos formadores del Universo, que indefectiblemente harán se materialice. El universo que nos rodea, es conocedor de todas las cosas. Nosotros somos parte del mismo universo y todos en conjunto avanzamos hacia la evolución y la luz original.
El Proceso Alquímico: Conexión con Entidades Divinas
Este proceso alquímico no sólo afecta nuestra propia energía. Es tan amplio que también tiene el propósito de facilitar la comunicación con entidades divinas o fuerzas espirituales a las que dirigimos nuestras oraciones y peticiones. Las entidades captan nuestras intenciones a través de la vibración energética emitida por el color de la vela o la lámpara de aceite. Así entienden nuestros deseos.
Al encender una vela de un color determinado, estamos enviando un mensaje vibracional al universo. Si utilizamos una vela blanca, simboliza pureza y protección. Si usamos una vela roja, está asociada con la pasión o la fuerza vital. Cada color posee un significado que resuena con nuestras intenciones. Es a través de esta resonancia que nuestras oraciones son comprendidas por las fuerzas espirituales.
Lámparas de Aceite: Aromas y Energía
Las lámparas de aceite también juegan un papel fundamental en este contexto. A diferencia de las velas, las lámparas de aceite suelen estar asociadas con rituales más prolongados. También con la intención de crear un ambiente de energía constante y fluida. El aceite, además, puede ser perfumado con esencias naturales que añaden una capa extra de influencia sobre nuestra mente y aura. El aroma.
Los aromas que emiten estas lámparas de aceite como el sándalo, lavanda o incienso, tienen un impacto directo en nuestro sistema nervioso, relajándonos y profundizando nuestra conexión con el mundo espiritual.
Las similitudes entre las velas y las lámparas de aceite son evidentes: ambas emiten luz y calor. Las lámparas suelen ser más prolongadas en su uso y se conectan con prácticas de espiritualidad más antiguas y duraderas.
Todas las velas, lámparas, independientemente de cómo estén hechas y de dónde se hayan comprado deben ser limpiadas. Es decir despojadas de todas las impurezas energéticas que se hayan generado en su fabricación o desde que fue hecha hasta que llegó a tus manos. Para ello necesitamos ungirlas con aceite, éste bien puede ser el aceite o esencia que mejor convenga al propósito, meditación o limpieza de chacras por ejemplo o bien un aceite neutro como puede ser el aceite de oliva puro. Tenerlas entre nuestras manos, abrazarlas con afecto, sentirlas parte nuestro.
Limpieza
Con las manos previamente lavadas, nos untamos las palmas con el aceite elegido para pasar a ungir la propia vela. La manera de untar la vela varía dependiendo del propósito a conseguir, si nuestro propósito es una «atracción», frotaremos el aceite en la vela con un movimiento descendente desde la parte superior de la vela hacia abajo, hasta el centro y desde la base hasta el centro; ahora si nuestra intención es «repeler» o “protegernos” de algo, invertiremos el proceso frotando desde el centro hacia arriba, interrumpimos y luego desde el centro hacia abajo.
Nunca de atrás y hacia delante, o sea de arriba hacia abajo al mismo tiempo a lo largo toda la vela, puesto que anularía todo el proceso de impregnar las energías deseadas. Y otra cosa importante es que al mismo tiempo se va ungiendo con aceite, reces una oración de tu agrado y pronuncies, aunque sea en voz baja, esta frase: «Limpio y consagro esta vela en nombre de Dios para que a posterio se consuma con fuerza al servicio de la luz».
Velas y Lámparas: Diferencias y Similitudes
Aunque tanto las velas como las lámparas de aceite comparten similitudes, como el simbolismo de la luz como guía espiritual, hay algunas diferencias clave. Las velas son más efímeras, rápidas y su uso suele estar ligado a intenciones específicas a corto plazo. Por otro lado, las lámparas de aceite suelen estar asociadas con la continuidad y la fluidez energética a lo largo del tiempo, más indicadas para prácticas de meditación o rituales prolongados.
En términos de color, ambos soportes pueden utilizarse para trabajar con distintas energías, pero las velas permiten una mayor versatilidad en cuanto a tonalidades. En cambio, en las lámparas de aceite, la combinación de aceite perfumado con la luz crea un ambiente que puede abarcar tanto la dimensión visual como la olfativa, amplificando la experiencia espiritual.
Algunas recomendaciones.
Aunque sean cosas no tan “mágicas” o relacionadas al deseo; no por ello menos importantes.
Envuelve la vela, si es grande, en papel celofán, (cierras con cinta celofán) hará que, al derretirse la parafina no se derrame y la vela duré más.
Utiliza un candelabro o plato para colocar la vela que vayas a encender, de manera que la vela quede cómoda en él mismo y colócalo en una superficie segura y resistente al calor.
La velas a la par de su uso esotérico, forman parte de la vida real en un mundo físico también y en ese mundo el fuego” existe”; por lo tanto no dejes una vela encendida sin vigilancia, a menos que estés completamente seguro que por su ubicación y entorno, sea imposible genere un grave imprevisto.
Nunca enciendas una vela encima o cerca de materiales inflamables.
Tampoco dejar las velas encendidas en lugares con corrientes de aire, producirán mucho humo y no se consumirán uniformemente.
No enciendas las velas cerca de cortinas y otros materiales de decoración que puedan arder.
Otros consejos
Cuida el ambiente de las corrientes de aire, sobre todo si no es un lugar específico para encender tus velas; el aire puede levantar papeles de escritorios, muebles y al caer sobre la llama de la vela, sucedería lo no deseado.
No juntes o almacenes velas de colores diferentes de modo que estén en contacto o no protegidas con un papel celofán; los colores oscuros “invadirán” a los más claros y las velas claras quedarán manchadas.
Nunca enciendas demasiadas velas flotantes juntas en un mismo recipiente y asegúrate de alejarlas de otros elementos decorativos.
Los velones tipo cirios, las velas de exterior y antorchas tienen mechas más gruesas y de esta manera consiguen llamas más grandes. Ten presente que estas velas están diseñadas para espacios amplios y nunca deben encenderse en ambientes cerrados o pequeños, al igual que las velas de jardín o las antorchas sólo pueden encenderse al aire libre.
Una vela siempre se debe apagar ahogándola o soplándola suavemente, nunca jamás con los dedos. porque de alguna manera es tu aliento el que controla el fuego de la vela.
Y por último lo más importante: cuida tus deseos y los pensamientos cada vez que enciendas una vela o decidas poner tus deseos en ellas. Tú eres el dueño de tu camino y tu destino, todo lo que haces, regresa y siempre con creces. JAMÁS se enciende una vela o una lámpara sin mencionar verbal o mentalemente una intención. Si no tienes ninguna en especial o lo haces para aumentar l armonía, perfumar o simplemente agrado, dices. «Enciendo esta vela en nombre de Dios, para que ilumine al servicio de la luz».
Breve conclusión
El uso de velas, lámparas de aceite, colores y aromas es una herramienta poderosa en nuestras prácticas espirituales. Nos ayudan a meditar, a concentrarnos y a canalizar nuestras intenciones de manera clara y vibracionalmente efectiva. A través de estos elementos, nuestra energía se transforma y el universo o las entidades divinas captan nuestros pensamientos y deseos. La espiritualidad no es solo un proceso de introspección, sino también de conexión vibracional con las fuerzas del Universo, y las velas y lámparas de aceite son los vehículos a través de los cuales se puede fortalecer esa conexión.
Feliz Vida 😊
Sabiduría de la Vida 😊
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