Después de mucho hacerse esperar, el otoño ha llegado con llovizna, sus días húmedos, sus cielos nublados, su manto de hojas secas y el viento frío que sopla anunciando su presencia.
Los árboles se desnudan dejando sus vestidos arrugados en la hierba mojada y de repente todo se vuelve pardo, marrón, ocre; un tapiz de colores perfectos del otoño.
Las tardes se volvieron cortas, el sol más amarillo, las noches más largas y el frío se presagia en cada brisa.
El aroma a tierra mojada, las hojas de tonos dorados y rojos se despidan de la rama, antes de caer al suelo dormido.
Lentamente, la naturaleza se prepara para el invierno, pero aun así, hay belleza en este cambio de estación, una invitación a reflexionar y encontrar la paz en la transformación interior.
Tiempo…
de mirar adentro, tiempo que invita a repasar y ser amable con nosotros mismos y empezar a repasar cuales de todos nuestros sueños, son los importantes, los que realmente sentimos.
Es una invitación a dejarnos tocar por su melancolía y su calma y disfrutando de sus colores, sus matices y sus encantos antes de que el invierno llegue con su fría mano.
Invitación
Espiritualmente, el otoño es un llamado, una invitación a buscar la paz interior y la reflexión, dos elementos importantes para conseguir el bienestar emocional y psicológico que toda persona anhela y necesita.
Tiempo para recapacitar, para hacer una pausa en la rutina diaria, poder centrarse en uno mismo, en los pensamientos y emociones que surgen desde adentro, desde ese silencio interior tan necesario.
Buscar los pensamientos y emociones que están afectando el nuestra calma interior y una vez que los identificamos, trabajar para procesarlos y encontrar formas de manejarlos de manera más efectiva sin que sean sinónimo de tristeza o de dolor.
La Reflexión
La reflexión también puede ser una oportunidad para practicar la autocompasión, porque en lugar de juzgarnos a nosotros mismos por los errores del pasado o preocuparnos por el futuro, es fundamental ser amables y compasivos con nosotros mismo y tratar de aceptar los desafíos y errores como parte del proceso de crecimiento personal. Al fin ya al cabo, para eso estamos aquí, para aprender y disfrutar la aventura de vivir.
Aprender que las experiencias pasadas también pueden ayudarnos como simples lecciones en nuestro presente, nutrirnos de ellas, sobre todo de las feas o tristes, para sabiendo lo que sentimos, evitar volver a transitarlas.
De alguna manera, buscar lo lindo, lo que nos ha hecho bien y guardarlas como futuros proyectos de vida y lo que se podría haber hecho de manera diferente, simplemente mirarlos con lo que nos han enseñado, como desafíos de cambios.
Ser Agradecidos
Y por sobre todas las cosas, practicar la gratitud, cultivar la gratitud y el aprecio por las cosas buenas de la vida. Tomarnos el tiempo para reflexionar sobre las cosas por las que de verdad nos sentimos agradecidos, sin lugar a dudas nos va a ayudar a encontrar la paz interior y a reducir el estrés y la ansiedad.
Entonces, el otoño y su tiempo de reflexión puede ser una herramienta valiosa para fomentar la paz interior y el bienestar emocional. Identificar los pensamientos y emociones, practicar la autocompasión, aprender de las experiencias pasadas y practicar la gratitud son formas en que la reflexión puede ayudar a cultivar la paz interior.

Feliz Vida 😊
Sabiduría de la Vida 😊
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