LOS PURGATORIOS Y LOS INFIERNOS DEL ALMA

Purgatorios e infiernos del alma

Las sombras que también forman parte del viaje.

Si en la publicación anterior hablamos de los cielos superiores y de los llamados tribunales del karma como espacios de revisión y planificación del alma, hoy damos un paso más.

Porque si existen esferas de luz, también existen territorios de sombra.

Es nuestra esencia: luz y sombras.

Siguiendo nuestra mirada holística, así como dijimos que el cielo (los cielos) no son un espacio o beneficio adquirido sino estadios de paso donde el alma descansa para continuar su viaje, no podríamos tomar a la parte oscura de una manera diferente.

Hablamos de infiernos no como castigo. No como condena eterna.
Sino como parte del proceso de integración de esa alma que viaja vida tras vida de regreso a su origen.

Las religiones han hablado durante siglos del purgatorio y del infierno. Muchas veces desde el temor, desde la amenaza, desde la idea de premio y castigo. Pero si miramos el viaje del alma desde una perspectiva evolutiva, esos “lugares” adquieren otro sentido.

No serían destinos impuestos.
Serían estados de conciencia.


infiernos

El purgatorio: el espacio de depuración

El purgatorio, en esta mirada, no sería una sala de espera dolorosa ni una penitencia. Sería un estado donde el alma:

Revisa emociones no resueltas

Integra experiencias intensas

Comprende el impacto de sus actos

Libera cargas que ya no necesita

Porque después de atravesar la densidad de la encarnación, la conciencia necesita un tiempo de reajuste.

Como quien sale de una habitación oscura y necesita que sus ojos vuelvan a acostumbrarse a la luz.

El purgatorio no purga por castigo. Purga por claridad.

¿Suena extraño? Claro, hay mucha mirada que nos has transmitido viejas enseñanzas y la mente se ha aferrado de alguna manera a ellas. Pero fuera de mitos y dogmas, es el momento en que el alma se mira sin máscaras y en esa mirada amorosa, muchas sombras se disuelven.


El infierno: la experiencia de la separación

Quizás el mayor “infierno” no sea un lugar de fuego externo, sino un estado interno de desconexión.

La desconexión de la propia esencia. La identificación total con el miedo, el odio, la culpa o la negación. -justamente el lugar más alejado de la esencia del alma y de la divinidad que le dio origen-

En algunas tradiciones esotéricas se habla de planos densos donde el alma experimenta aquello que no pudo integrar en vida.

No como tortura. Sino como confrontación con la verdad.

Si en vida una persona sembró dolor sin conciencia, en estos planos podría experimentar la comprensión profunda de ese dolor.

No para sufrir eternamente. Sino para equilibrar.

Desde esta perspectiva, el infierno no sería eterno.

Porque la conciencia evoluciona.

Y cuando comprende, trasciende.

No olvidemos que el viaje del alma sucede a través de los reinos mineral, vegetal, animal y humano y cuando de alguna manera rompe la conexión con su proceso de evolución, necesariamente transita un «reinicio«. Para algunas religiones: el infierno.


Las sombras como maestras

El alma no evoluciona solo en la luz.

Evoluciona integrando la sombra. Sus propias sombras.

Aquello que negamos se vuelve más fuerte.
Aquello que enfrentamos con conciencia se transforma.

En el viaje del alma, las sombras no son enemigas.
Son fragmentos que piden ser reconocidos.

El descenso a esos planos densos sería, entonces, un acto de valentía evolutiva.

Una inmersión necesaria para recuperar partes perdidas de sí misma.


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Los infiernos que ya vivimos en la Tierra

Si lo pensamos bien, muchos infiernos ya se experimentan aquí: La culpa que no nos deja dormir, la pérdida que nos rompe por dentro, la soledad que parece infinita, la noche oscura del alma.

Y sin embargo, muchas veces es después de esos descensos cuando ocurre el mayor despertar.

Tal vez los “infiernos” no estén solo después de la muerte.

Tal vez sean procesos que atravesamos cada vez que la conciencia necesita expandirse.


El vínculo con los tribunales del karma

Si en los tribunales del karma el alma revisa y comprende, en los estados de sombra integra y equilibra.

Primero claridad.
Luego experiencia.
Finalmente integración.

Nada sería impuesto por una autoridad externa.

Sería la propia conciencia eligiendo atravesar aquello que la conduce hacia mayor equilibrio.

El alma no sería enviada al purgatorio o al infierno.
Sería ella misma quien decide completar lo que quedó inconcluso.


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Nadie permanece en la sombra para siempre

Desde esta mirada, no existe condena eterna.

La evolución es ley universal. La sombra no tiene poder infinito porque no es la esencia del alma.

La esencia es luz.

Y la luz, tarde o temprano, encuentra el modo de recordarse.


A modo de cierre

Quizás el purgatorio y el infierno no sean lugares físicos ni amenazas divinas.

Quizás sean etapas del viaje.

Espacios donde el alma:

Comprende

Equilibra

Integra

Y finalmente asciende

Si los cielos superiores representan el recuerdo de nuestra naturaleza luminosa, los planos de sombra representan el trabajo pendiente para habitar esa luz con conciencia plena.

No hay castigo en el universo.
Hay aprendizaje.

No hay condena eterna.
Hay evolución.

Y aun en los descensos más profundos, el alma nunca deja de caminar hacia la luz que siempre ha sido.


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Feliz Vida 😊

Las fotos están en su rinconcito 📷

4 comentarios en “LOS PURGATORIOS Y LOS INFIERNOS DEL ALMA”

  1. Feliz vida, Amigo Sabio.
    El viaje de la vida, con luces y sombras. Luces que iluminan y a veces ciegan. Y sombras, sombras que a veces esconden el camino y casi nos hacen perdernos, desaparecer. Pero esa misma oscuridad, esa sombra nos permite ver la luz. Es durante la noche, en la oscuridad, donde las más bellas estrellas se muestran. La vida como peregrinaje, como tránsito hasta otro estadio donde reconocernos, donde el alma encuentre su sosiego, su propio ser. Su esencia.
    ¡Qué bonito lo cuentas, Sabio! Hasta esos pesares oscuros parecen hermosos. Gracias por compartir tus palabras y tus pensamientos.
    Abrazo infinito desde la casi primavera de este lado del mundo.

    1. Keti, qué manera tan hermosa de decirlo 😃😃

      Las estrellas que solo se muestran en la oscuridad. Esa imagen lo dice todo y lo dice mejor que muchas explicaciones.
      Porque sí, ahí está el secreto que las tradiciones han intentado contarnos de mil maneras distintas. La sombra no es el enemigo del alma, es su maestra más honesta. No nos lleva a perdernos, nos lleva a encontrarnos, porque es en lo oscuro donde dejamos de guiarnos por lo de fuera y empezamos a escuchar lo de dentro.

      El purgatorio, el infierno, la noche oscura del alma que decía San Juan de la Cruz, todos hablan de lo mismo: ese momento en que el alma se detiene, mira lo que cargaba sin ver y empieza a integrarlo. No es castigo. Es el trabajo más profundo y más valioso del viaje.

      Y me alegra mucho que hasta los pesares oscuros puedan parecer hermosos vistos desde esta luz. No porque no duelan, sino porque tienen sentido. Y el sentido transforma todo. Creo que siempre ha sido ese el objetivo de compartir mi humilde mirada de temas que en algún momento han pasado por nuestra mente, están presentes o nos han causado inquietud y preguntas; además, hacerlo desde una mirada holística, plural y donde cada modo de ver la vida es válido y respetable.

      Gracias por escribir con tanta delicadeza y tanta verdad.
      Abrazo de viento desde este lado 🤗, donde el otoño también está asomando la nariz 🍂 ✨

  2. Mi amigo,
    No se por dónde empezar…

    Nos enseñaron que :
    En otros tiempos el cielo era premio y el infierno castigo, de esa forma conseguían las religiones » amansar al rebaño «… Eso se perdió.

    Dudo de que haya un infierno como decían.
    Me gustaría que nuestros dirigentes creyeran en él y lo temieran, pero por lo que se ve, sus preocupaciones no son ésas.

    Este Post, se me atasca un poco.
    Nuestras luchas internas no necesitan de ningún juicio ni castigo, ya de por sí, traen sufrimiento. Aunque, se hace lo que se puede, con lo que se tiene.

    Se va aprendiendo. Se evoluciona.
    Los errores dejan heridas qué cuestan curarse .
    Y avanzamos… Prometiendo no volver a cometer los mismos errores. ..
    El miedo, es el cancerbero de nuestro infierno . Sigue al lado, mirando de reojo.
    Queda trabajo por hacer…
    Le acaricio el pelo de la cabeza, mientras sonrió mirando al frente.

    Quizás somos demasiado duros con nosotros mismos, hasta crueles… Todo es más fácil, verdad?

    Me quedo con que la vida es aprendizaje. Y por desgracia, yo era de los de que siempre iba a las recuperaciones… Tenía muchos pájaros en la cabeza!!

    No te quito más tiempo, que ya nos regalas demasiado. Gracias.

    Te deseo un fantástico finde.
    Un abrazo con mucha luz y cariño, amigo mío.

    1. Lagartija Brava, llegas siempre con esa mezcla tuya de profundidad y honestidad que me gusta tanto.

      Tienes razón en todo. El infierno y el cielo como premio y castigo fueron durante siglos la herramienta más eficaz de control que conoció la humanidad. Más que ningún ejército. Porque mete adentro al carcelero y ya no hace falta vigilar desde fuera. El miedo hace el trabajo solo.

      Y fíjate que así es, qué curioso que quienes más deberían temer ese infierno que predicaban sean exactamente los que demuestran no creer en él lo más mínimo. Eso dice mucho.

      Y la verdad que sí, siempre nos han asustado las religiones con el infierno, los castigos y mil maneras de mantenernos con la cabeza baja rezando mucho y pidiendo ayuda a santos y personas comunes vestidas diferentes que en teoría o a su decir tienen las llaves del cielo y el teléfono de Dios.

      Tal parece que según las religiones Dios está en todas partes, nos vigila todo el tiempo porque sabe todo pero atiende solamente a través de ellos y sin su intermedio indefectiblemente esa pobre alma irá al infierno eterno.

      Al margen de la falacia y el engaño, es lo mismo que ocurre con gobiernos, epidemias falsas, enfermedades creadas para vendernos medicamentos y un eterno no terminar nunca.

      La verdad, que a medida vamos aprendiendo o mejor dicho des – aprendiendo, descubrimos la trampa y que Dios estuvo siempre adentro nuestro y en todas partes y que cualquiera le puede decir: aquí estoy, cuenta conmigo como yo contigo.

      Pero lo que más me llega de tu comentario es esto: acariciarle el pelo al miedo mientras sonríes mirando al frente. Eso no es poca cosa, amigo. Eso es exactamente lo que significa integrar la sombra. No matarla, no huir de ella, sino aprender a caminar con ella sin que ella lleve las riendas.

      Y lo de las recuperaciones me ha sacado una sonrisa enorme. Los que siempre íbamos a recuperaciones aprendimos más que nadie. Porque tuvimos que volver, mirar el examen de frente y entender por qué nos había ido mal. Los que aprueban de primeras a veces no saben ni cómo lo hicieron.

      Queda trabajo por hacer, dices. Sí. A todos nos queda. Pero ya sabes dónde está el aula.
      Un abrazo enorme con mucha luz, amigo. 🙏✨

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