LIBRE ALBEDRíO, UNA REALIDAD LIMITADA

Mucho se habla en caminos espirituales del libre albedrío como una de las facultades más sagradas del ser humano.
Y es cierto: tenemos la capacidad de elegir, de decidir, de cambiar.
Pero no es menos cierto que esa libertad está dentro de un marco más grande, diseñado por el alma antes de encarnar.
Un marco que no limita como castigo… sino que sostiene el propósito del alma.


¿Existe el libre albedrío?

libre albedrío

Entonces aparece esta pregunta que se vuelve inevitable responder…

Sí. Claro que existe.
Pero no es sinónimo de libertad absoluta.

La idea de que podemos hacer “cualquier cosa en cualquier momento” puede resultar atractiva, pero en términos del alma no es del todo cierta.

Desde la visión del alma como viajera eterna, cada encarnación es una etapa de aprendizaje dentro de un diseño más amplio.
Y en ese diseño, el libre albedrío es como moverse dentro de una embarcación en altamar: podés caminar, elegir con quién hablar, mirar el horizonte o leer un libro…
Pero no podés cambiar el rumbo del barco si hay un plan de navegación trazado con otras almas.


El barco, la ruta y los acuerdos

El alma, antes de nacer, participa en acuerdos previos con otras almas: pactos de ayuda, de encuentro, de desafío, de crecimiento mutuo.
Esas almas también tienen su propio viaje, su propio rol. Cambiar unilateralmente ese viaje podría desbalancear un sistema mayor que no siempre comprendemos desde el yo humano.

Imaginemos: un grupo de almas acuerda viajar de un puerto a otro. Cada una tiene un rol a bordo.
Pero a mitad de camino, una de ellas quiere cambiar de rumbo.
¿Puede hacerlo?
Quizá sí… pero el cambio no se dará en ese mismo viaje.
El universo reorganiza, pero no improvisa.
El deseo será agendado para una nueva vida, un nuevo viaje, con nuevos compañeros de ruta.

libre albedrío


Cambiar dentro del viaje

Entonces, ¿no se puede cambiar nada?
Claro que sí.
El libre albedrío se manifiesta en cómo se vive el viaje.
Podés elegir cómo responder ante una dificultad.
Podés elegir si amar o rechazar.
Si ayudar o ignorar.
Si sembrar belleza o dolor.

El alma no puede (ni quiere) cambiar todo, porque vino a aprender algo específico.
Lo importante es vivir ese viaje con conciencia, como quien sabe que cada paso tiene sentido aunque no lo entienda del todo.


El mito del «hacé lo que quieras»

libre albedrío

Vivimos tiempos donde se promueve una falsa espiritualidad basada en la idea de «crear tu realidad como quieras».
Pero eso niega la profundidad de los pactos de alma, los acuerdos preexistentes y la sabiduría de lo que no podemos controlar.

Sí, podemos elegir.
Pero esa elección ocurre dentro de un diseño mayor, como quien decora su camarote, pero no puede mover el barco al antojo.

Quien dice que cambia lo que quiere, como quiere, porque simplemente lo modela con su pensamiento o lo decreta: miente.


La libertad verdadera

La libertad más profunda no es hacer lo que se quiere, sino querer lo que se vino a hacer.
Es abrazar el propósito, aceptar el rumbo del alma con amor y vivir cada escena como parte de una gran obra llena de sentido.

Y cuando esa aceptación ocurre —no desde la resignación, sino desde la conciencia—
el alma ya no lucha contra el mar.
Navega en armonía con la corriente que ella misma eligió antes de nacer.


El Acuerdo Roto: Cuando el alma abandona el viaje

libre albedrío

Una de las preguntas más difíciles en el camino del alma es:
¿Qué ocurre cuando un alma decide romper su plan y pactar con la oscuridad?

Existen muchas respuestas, pero hay una que une de forma asombrosa la visión gnóstica con la cuántica:
sí, un alma puede romper sus acuerdos, desviarse del camino y elegir el poder, el placer o la riqueza a costa de su evolución.
Pero ese quiebre no es solo ético o emocional: es una ruptura profunda en su estructura álmica.
El alma pierde su rumbo y, al terminar esa vida, ya no puede continuar su proceso como estaba previsto. Debe reiniciarse.

Este reinicio no es castigo: es ley natural.
El alma que corta su ruta debe comenzar nuevamente desde los reinos más básicos de conciencia, regresando al mineral, luego al vegetal… y solo mucho después podrá volver al reino humano y retomar su aprendizaje perdido.

Desde la mirada cuántica, se produce un desdoblamiento de realidades:
una parte del alma fractalizada permanece en el viaje original,
mientras otra parte migra a ese nuevo universo creado por su decisión.
Pero este acto de “migrar de barco”, de forzar una bifurcación en el entramado universal, implica un esfuerzo para el mismo tejido de la creación y la energía utilizada… la paga el alma que provocó la ruptura.

Como todo en el universo:
nada se rompe sin consecuencia y nada se elige sin dejar huella.

“El alma puede romper el viaje… pero no puede evitar pagar el precio del naufragio.”


Conclusión: el viaje continúa

El libre albedrío no es un pasaje sin destino.
Es la libertad de cómo vivir el viaje, no de inventar uno nuevo en pleno vuelo.
Y aún así, cada elección deja huellas, transforma, enseña y prepara el alma para los próximos viajes por venir.

Porque cada paso que damos…
es parte de un mapa mucho más sabio que nuestro deseo momentáneo.


libre albedrío

Feliz Vida 😊

Las fotos están en su rinconcito 📷

18 comentarios en “LIBRE ALBEDRíO, UNA REALIDAD LIMITADA”

  1. Feliz miércoles, Sabio Amigo. Hermosa manera de expresar que nuestros actos traen consecuencias. Tú lo explicas desde el punto de vista espiritual, del alma. Pero hay un paralelismo cierto entre eso y lo que vivimos en el mundo terrenal. También cuando nos salimos del camino trazado, aunque haya sido una decisión propia, hay que asumir volver a empezar. Con todas sus consecuencias, unas positivas y otras no tanto, pero siempre tomándolo como un aprendizaje. Una lección que la vida nos da. Y así vamos aprendiendo… Al menos eso espero. Seguir aprendiendo. Y viviendo.
    Abrazo infinito de verano, Amigo Sabio.

    1. Keti, mi querida amiga!!
      Tus palabras llegan como una brisa sabia de tu verano: cálidas, reflexivas y llenas de verdad. Sí, como bien decís, el libre albedrío no solo traza rutas en lo invisible, también dibuja senderos en la tierra. Cada elección —espiritual o mundana— nos invita a aprender, a caer y a recomenzar. Y aunque algunas consecuencias duelan, otras florecen como recompensa silenciosa.

      Lo hermoso es justamente eso que mencionás: aprender… seguir aprendiendo. Porque vivir es también eso, ¿no? Una escuela sin campanas, donde el alma es la que toma nota.
      Gracias por compartir tu sentir, tan honesto y tan lleno de luz.
      Abrazo eterno también para ti, amiga del camino 🤗

  2. Amigo mío,
    Siempre tenemos la posibilidad de elegir, pero saber si hemos elegido bien o no , solo lo demuestra el tiempo.
    Con el libre albedrío, pasa lo mismo, eliges y no sabes si has hecho lo correcto o no , hasta que después de un tiempo, miras con perspectiva y viendo lo que ha pasado, puedes pensar que el destino te ha llevado hasta allí…
    Por lo tanto, pienso que al final, todo es destino… La otra opción es pensar que no existe ni libre albedrío, ni destino…
    Yo creo en que por desgracia, tenemos un destino y en que nuestro Ser Superior sabe cuál es… En ocasiones discernimos señales de ese camino ya trazado ó diferenciamos las casualidades de las » causalidades».

    Eligiendo una opción ú otra, siempre hay un aprendizaje y hasta llegar al final, nunca se sabe qué era el destino.

    Ojalá haya puesto un grano de arena en tu castillo.

    Cuidate mucho y ten un magnífico día!!

    1. Mi entrañable Lagartija Brava!!
      Tu grano de arena no solo suma, ¡sostiene muros enteros en este castillo de pensamientos!
      Es cierto: elegimos, pero no siempre vemos con claridad hasta que el tiempo —ese sabio que nunca apura— nos da perspectiva. A veces creemos que decidimos libres y otras sentimos que algo más grande nos llevaba de la mano, como quien recuerda un mapa que nunca estudió pero que igual sabe de memoria.

      Me encanta esa idea que compartís: quizás el destino marca ciertos faros —el nacer, el partir, momentos clave— y entre ellos danzamos con el libre albedrío en mano, como pinceles sobre un lienzo ya enmarcado. ¿Será eso lo que llaman co-creación?

      Lo cierto es que, como bien decís, siempre hay aprendizaje, incluso cuando no hay certezas… y tal vez eso sea lo más sagrado: que el alma no busca tener razón, sino crecer.

      Gracias por estar, por sembrar, por pensar tan bellamente. ¿Acaso no has notado cuántas publicaciones han nacido de alguna pregunta tuya o de alguna reflexión?

      Desde este lado del mundo, te abrazo con el corazón en calma,
      —Tu aAmigo del sendero, al cuidado de cada paso ✨

  3. Amigo, La calidad de las explicaciones tuyas para transmitir conceptos complejos es admirable.
    El determinismo se clasifica en determinismo duro y suave. Para el ser humano existe la posibilidad de tomar decisiones deliberadas, pero el espectro de lo que puede decidir no es infinito.

    «Incluso los que creen que no se puede hacer nada por cambiar el destino miran a ambos lados de la calle antes de cruzarla». Stephen Hawking. Excelente post

    1. Amigo Leonardo, gracias por tu mirada lúcida y por sumar esa cita de Hawking que, con ironía fina, dice más de lo que muchos discursos extensos logran transmitir. Me alegra saber que el texto te resultó claro, porque hablar de temas como el libre albedrío, el determinismo o las decisiones humanas sin caer en la confusión no es tarea sencilla y tú lo has captado con total claridad.

      Coincido plenamente contigo: nuestras decisiones existen, pero dentro de un marco, un cauce, un diseño más grande que nosotros, al que a veces vislumbramos y muchas otras ignoramos por completo; justamente ese es el eje de la publicación de hoy.
      Aun así, cada pequeña elección tiene peso, sentido y, quizás, resonancia más allá de lo inmediato.

      Gracias por tu aporte y por recordarnos que aún si el camino está trazado… la manera de caminarlo sigue siendo elección nuestra.

      Un fuerte abrazo.

  4. Hola mi querido amigo 😃🥰
    Te cuento algo: Cuando yo estaba chica un ser me dijo que mi destino era vivir en otra parte de México, no le tomé mucha importancia seguí mi vida como si nada me hubieran dicho seguí estudiando hice mi casa tuve mis hijos y luego de la nada tuve que cambiarme de estado, viviendo en el sur de México me fui a vivir al norte allí me acordé del destino que me habían planeado. 🤔
    Tu destino ya está trazado, aunque uno lo quiera cambiar es imposible no se puede. 😳
    El libre albedrío nos permite tomar buenas o malas decisiones y no cambiar el destino o el trazo de la vida. Cuando tomamos una decisión incorrecta, es porque No hemos aprendido determinada lección de vida y si no hacemos la corrección…se nos repetirá una y otra vez, hasta que «aprobemos la materia». La vida, es una escuela y nosotros decidimos sobre las lecciones que nos presenta o ya hemos acordado venir a aprender, pero no podemos cambiarlas por otras, haríamos un desmadre con las otras almas que acordaron lecciones compartidas con la nuestra. 😊😉
    Me encantó el tema. ❤️😍
    Te mando un abrazooooo giganteeeeee ❤️🤗🤗😘

    1. Querida Rebeca 😃

      Tu historia me hizo sonreír y pensar en cuántas veces la vida parece tener memoria propia, como si supiera hacia dónde llevarnos… aunque nosotros no lo recordemos al principio. Qué hermoso ejemplo el tuyo: cuando el momento llegó, todo cobró sentido. Es así como el alma se reconoce a sí misma en el espejo del destino cumplido.

      Tienes razón: el libre albedrío no cambia el mapa, pero sí el modo en que lo transitamos. Podemos detenernos, distraernos, tomar el camino largo o corto… pero lo esencial siempre nos encuentra. Como bien dijiste, hay acuerdos más grandes que nosotros y otras almas caminando a nuestro lado, aprendiendo con nosotros. Nada es casual.

      Gracias por estar siempre, por tu corazón generoso, por compartir tanto desde lo más humano y lo más sagrado también. Te abrazo de alma a alma y agradezco cada palabra que dejas por aquí como quien siembra luz en los caminos del otro. 🌿✨

      Un abrazo gigante, querida amiga mexicana del alma 🤗❤️

  5. Hola Sabio, feliz miércoles
    Yo pienso que para ser moralmente responsable lo importante es la decisión de la persona más que la acción, que puede o resultar de acuerdo a su decisión. ¿Acaso a veces no nos sucede que queremos romper una ventana de un piedrazo y justo se la liamos a un ladrón que pasaba huyendo y nos convertimos en héroes? En ese caso podríamos pensar que elegimos o decidimos obrar mal y aun así nuestras acciones estaban determinadas para verse correctas. Pero… sucede al revés y creo son las más jaja.
    Pero en general también pienso que es muy probable la teoría que nuestras decisiones estén determinadas (ya sean causadas por eventos pasados o por mero azar), pero eso no le quitaría el carácter moral de las mismas, por lo que me considero compatibilista.

    Te dejo una frase que me gusta y viene a huevo: «Somos lo que hacemos con lo que los demás hicieron de nosotros» (Jean Pierre Sartre).

    1. Hola querida Luciana, feliz jueves y feliz semana también para ti 🌞

      Tu ejemplo de la ventana, el piedrazo y el ladrón es de lo más brillante y ocurrente que he leído en mucho tiempo 🤭. ¡Maravilloso! Y tan acertado… porque refleja con frescura algo muy profundo: que nuestras intenciones no siempre coinciden con los resultados, pero sí definen nuestra responsabilidad ética.

      Coincido con esa mirada compatibilista que mencionas. Aunque nuestras decisiones puedan estar influenciadas por causas previas, el hecho de conscientemente elegir cómo respondemos, nos vuelve moralmente responsables. La libertad no está en que todo sea posible, sino en el modo en que respondemos al momento que nos toca vivir. Y eso… es profundamente humano.

      Gracias también por traer esa cita magistral de Sartre. Resuena mucho con aquello de que no somos hojas al viento ni víctimas del azar, sino alquimistas de nuestra propia historia —aunque los ingredientes no siempre los hayamos elegido nosotros.

      Un gusto inmenso leerte. Gracias por enriquecer este espacio con tu pensamiento y sensibilidad.
      Abrazo filosófico de viento para ti jaja ✨

  6. Mi querido amigo del alma y del camino de la vida, que hermoso cada miércoles reencontrarte
    Esta publicación fue increíble. Pasando desde ese hermoso ejemplo de la vida como un barco hasta ese juego tan mágico que haces sin siquiera notarlo de unir en una misma frase todo el universo gnóstico y su complejidad, con el otro cuántico y sus teorías increíbles; te va la filosofía, la física, y la psicología como si tu alma supiera desde siempre que todas son lo mismo en la alfombra del alma que ve la vida como baprendizajes.
    Desde luego este tema es bastante complejo, pero me gusta que hables de temas inusuales para reflexionar lo que hacemos a diario y entender el por qué.
    A pesar que escribes para que todo se entienda y comprenda, todo lo que compartes es filosofía en su máximo esplendor. Este tema me recordó una duda que aún tengo, ¿Se supone que el objetivo de la vida es vivirla no es así? Pero qué pasa si el objetivo de esta vida no es precisamente algo que podamos decidir; sería ese “No poder decidir” el aprendizaje en ese caso.
    ¿Qué pasa si la forma de vivir de una persona radica solamente en perjudicar a segundas y terceras personas? Normalmente decimos que no encajan en la sociedad, son los que de ti aprendimos que son los seres sin alma, los que llamas portales orgánicos. Lo que me lleva a pensar que el bien y el mal son solo ilusiones pues cuando alguien ve algo bueno, alguien ve algo malo. Creo que ese sería un buen tema para un futuro post así no complicamos este jaja

    1. Mi querida Flavia, alma dulce y profunda!!

      Cada palabra tuya es como una caricia al alma del que escribe y no hablo sólo del aprecio —que siento enorme— sino de esa manera que tienes de mirar más allá de las letras, de deshilvanar los hilos del pensamiento hasta ver lo invisible. Gracias por estar y por tanto.

      La vida como barco, la gnosis, la física cuántica, la filosofía, los portales y el alma como alfombra de todo… qué hermoso eso que dices. Porque sí, quizás todas esas disciplinas no sean más que distintos idiomas para decir lo mismo: que estamos aquí para aprender a ser. Y ese aprendizaje no siempre viene en forma de elección, a veces —como tú tan bellamente sugieres—, el aprendizaje es justamente no poder elegir, o aprender a soltar la ilusión de control.

      Tu pregunta abre una puerta inmensa: ¿Qué pasa cuando el «modo de vivir» de alguien es dañar a otros? ¿Dónde queda el aprendizaje ahí? Y es allí donde entra la idea de esos seres sin alma, como alguna vez escribimos, donde hay cuerpos sin espíritu y el mal es apenas una maquinaria sin conciencia. No hay aprendizaje sin alma y no hay luz donde sólo hay programación.

      Y sin embargo, hasta el contraste más oscuro nos enseña. Como dices, el bien y el mal son a veces perspectiva, pero la conciencia… la conciencia siempre sabe, siempre pulsa desde adentro.

      Ese tema que propones merece, sin duda, su propio espacio: la relatividad del bien y del mal, los límites del aprendizaje y el lugar del alma en todo ello. -Queda agendado- Ahora comienza una serie de temas con una base holística y de chamanismo y retomamos luego con tu sugerencia. Gracias!!

      Gracias, infinitas, por tu mensaje y por estar en este barquito que navega miércoles tras miércoles con faroles de preguntas y velas llenas de intuiciones.

      Abrazo inmenso, amiga del alma y del camino 🤗

  7. No, no se puede cambiar nada, eso del albedrío es un engaño así como lo cuentan. No lo digo por rabioso, contra sino por la experiencia de la misma vida; creemos que podemos hacerle cambios pero cada cual vino con su librito bajo del brazo y de allí no sale ni que se cague.
    Hablan de que la mente crea todo lo que es futuro y seguramente la de un mentalista lo hará, la de nosotros, comunes mortales ni por casualidad, solamente nos llenamos de auto egaños, de ilusiones y encima nos tocará afontar la desilusión de ver el chasco de la nada.
    Otros dicen que con este o ese decreto todo se logra y hasta te lo dan escrito ¿verdad, alguno de ellos decretó algo? yo no lo creo, la misma realidad habla todo el tiempo y con quien hables sabe más de los sapos que se ha comido y de los golpes que de haber logrado torcerle el brazo a la vida.
    Yo no reniego más, no me enojo y me parece lo mejor, al final de cuentas encima de no conseguir cambiarla, nos cargamos de rabias y de enojos. Mira en mi casa decido yo lo que quiero, hago planes y… después es mi mujer la que decide lo que quiere se haga y ya ni me enojo (ejemplo tonto pero es similar a la vida).
    Agradezco y aplaudo toda la onda le pones a tus trabajos y a tolerar las pavadas que decimos nosotros jaja ya me ves ahora a mí hablando de una y grande.
    Abrazo master.

    1. Amigo Marcelo, qué grande tu comentario.
      A veces, el mayor acto de sabiduría no es pretender entenderlo todo ni encontrarle una lógica elevada a cada cosa, sino simplemente decir lo que uno ha vivido, así como viene, sin maquillaje. Y vos lo hiciste de forma clara, sincera, con una ironía que arranca sonrisa y una profundidad que deja pensando.

      ¿Y si tenés razón? ¿Y si la vida es eso que uno no puede torcer por más decretos que repita o velas que prenda? ¿Y si venimos con un “librito” bajo el brazo como decís, ya con los capítulos escritos y con poco margen para el tachón?
      Puede ser. Y de hecho, muchos sentimos eso en algún momento. Pero hay algo que siempre me queda picando cuando leo cosas como la que escribiste: quizás el margen de libertad no está en cambiar el todo, sino en cómo llevamos lo que nos toca. No para que suene a consuelo de almanaque, sino porque si ya no podemos cambiar la película, al menos podemos elegir en qué butaca sentarnos a verla.

      No todos decretan y lo logran. No todos piensan positivo y la vida les devuelve una caricia. A veces, como decís, lo que vuelve es otro golpe… Pero incluso ahí, hay algo que queda. Una dignidad. Una forma de plantarse. Una mirada que no se rinde del todo.

      Gracias por tu sinceridad, por tu forma de contarlo y sobre todo, por poner en palabras lo que muchos sienten pero no siempre se animan a decir.

      Además te digo algo: seguro que no decís pavadas, decís verdades que arden un poco, pero también hacen bien.

      Abrazo enorme, de esos que no intentan cambiar nada, pero que acompañan.

  8. Leo los comentarios que dicen no se puede cambiar la vida y no me parecen correctos, de hecho sino no existirían las constaelaciones familiares, son para sanar lo que no vemos.
    A veces creemos que elegimos libremente, pero muchas de nuestras decisiones están influenciadas por historias anteriores a nosotros: lo que vivieron nuestros padres, abuelos, bisabuelo, incluso lo que quedó sin resolver. Eso es constelaciones familiares y entonces si cambiamos la vida.

    1. Querida Clarisa, gracias por tus palabras y por sumar esa mirada tan especial.

      Es cierto lo que decís: muchas de nuestras decisiones están influenciadas por historias anteriores, por herencias emocionales y energéticas que no siempre vemos. Las constelaciones familiares, como bien mencionás, permiten sacar a la luz esos vínculos invisibles, esas lealtades inconscientes que repetimos y que muchas veces limitan nuestra vida.
      Sanar esas memorias es un trabajo profundo, liberador… y en muchos casos, indispensable.

      Ahora bien, lo que aquí intentamos reflexionar tiene otro matiz. No se trata tanto de si podemos sanar, sino de si realmente podemos elegir libremente nuestro camino. O dicho de otro modo: ¿cuánto margen real de libertad tenemos, incluso después de sanar? ¿Existe un destino ya trazado? ¿Elegimos desde el alma antes de venir? ¿O construimos paso a paso nuestra vida a medida que caminamos?

      Tu aporte es valioso porque complementa. No lo contradice, sino que lo amplía desde otro plano: el del alma familiar, el sistema, las raíces.
      Lo que aquí planteamos se mueve más en la pregunta sobre la libertad personal en esta vida concreta, más allá de cuánto hayamos sanado o reconocido.

      Las constelaciones familiares me parecen una herramienta profundamente reveladora y sanadora. Sin embargo, también reconozco que, en muchos casos, lo que se manifiesta en ese espacio tiene tanto que ver con nuestras decisiones como con nuestras herencias emocionales. Tal vez podríamos decir que el trabajo con constelaciones y el ejercicio del libre albedrío transitan caminos distintos, aunque en ocasiones se crucen para mostrarnos nuevas formas de elegir con conciencia.

      Gracias por traer esa otra dimensión. Todo suma cuando se hace con respeto y deseo de comprender.

      Abrazo grande, de esos que sanan también

  9. Tema complejo si los hay.
    Hace años recuerdo que yo era chica y una amiga de mi abuela hacía parar las tormentas con una imagen de una santa pero ahora viene lo que quiero contar, no le pedían, le obligaban a parar la tormenta. Sii tal cual, la ponían a la santa en un pozo, le arrojaban tierra, basura y hasta varios hombres la orinaban y creer o reventar, la tormenta se disipaba y la cosecha se salvaba. Pero viene lo mejor, pasando el miedo, la buscaban a la santa del pozo, la limpiaban, agradecían y le rezaban con fiesta y todo casi por muchas horas.
    Qué locura, no 🤔 pues yo misma lo he visto y digo: quien se hace cargo de ese karma, decreto o cambio de la realidad? Porque aunque era una santa, la verdad que ahora lo veo con más forma de hechizo que de oración.
    Hay gente que puede cambiar cosas, cómo y con qué poderes, no lo se, pero que pueden, pueden. Hay muchas cosas que en los lugares alejados se saben y no se cuentan. Alguna vez te voy a contar de una salamanca, tú como buen chamán seguro sabes de que la va lo que hablo.
    Te súper abrazo, me encanta tu espacio 🙏😉🤗

    1. Querida Patricia 😯😯

      Tremendo testimonio el que compartís… y además, contado con esa claridad que tienen los recuerdos que nos marcaron.

      He escuchado cosas parecidas, se habla muchas veces de Santa Bárbara o Santa Rita para calmar tormentas, pero lo que contás va mucho más allá de una súplica o un rezo. Lo que hacían con la imagen, eso de “obligar” con gestos tan extremos, es de una crudeza que estremece y que nos pone de frente a algo que pocas veces se habla: la manipulación de lo invisible; conjurar.
      Esa delgada línea entre lo sagrado y lo profanado, entre el rito y el poder, entre el rezo y el hechizo.

      Y es cierto lo que decís, no es lo mismo orar que forzar. No es lo mismo un pedido con humildad que un mandato con amenaza. Eso ya no es espiritualidad, eso es dominio y por más que se invoque a una santa, el acto habla más de brujería de poder, que de fe genuina. Tremendo conjuro hacian 😯

      Y fíjate lo que cuentas y con qué lo vinculaste, con la salamanca. No sería extraño que hubiese en ese lugar y momento varias brujas viviendo allí, cuando tu niñez.

      En los caminos de la sabiduría ancestral —como bien mencionás cuando hablás de la salamanca— se dice que todo poder tiene un precio y que el universo no olvida.
      Hay karmas personales, sí, pero también karmas colectivos, que a veces se siembran por generaciones con prácticas que desbordan todo código ético.

      Gracias por contar esto con tanta valentía. Es un aporte que amplía la mirada, que nos hace reflexionar sobre lo que a veces se normaliza por costumbre o necesidad. Porque en esos gestos también queda claro que la desesperación puede llevar a romper los pactos sagrados con lo divino… y eso nunca es sin consecuencias.

      Cuando gustes, será un honor leerte hablar de la Salamanca. Conozco su historia, su energía, sus secretos y también a más de uno «rogar» ayuda por haber visitado esos rincones tan oscuros y no poder «deshacer» la visita.

      Un abrazo enorme, de esos que trascienden el tiempo y las palabras 🤍

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