LA TIERRA NOS ELIGE

No somos los dueños de la Tierra; nosotros pertenecemos a la Tierra y ella nos elige: la Tierra nos elige; ella elige a sus dueños.

Ayer, mientras observaba un gran establecimiento con vastos campos, noté una dinámica interesante y reveladora. Todo giraba en torno a un hombre humilde, algo mayor, que parecía ser quien realmente llevaba las riendas del lugar. Este hombre, el encargado, elegía y decidía sobre cada aspecto del campo, aunque en los papeles no tenía título alguno. En contraste, el dueño oficial, un opulento jurista, rara vez pisaba esos campos que le pertenecían en términos legales y financieros.

Esta observación me llevó a una reflexión profunda sobre la verdadera relación entre el ser humano y la Tierra. El jurista, en su posición de poder y riqueza, era dueño del dinero y de los títulos de propiedad, pero no de la tierra misma. La tierra había elegido al hombre humilde como su verdadero cuidador, su locutor y persona querida. La Tierra nos elige.

 

El Encargado: El Verdadero Dueño

En la práctica, el encargado vivía una vida en estrecha conexión con la tierra. Era él quien regaba los campos, cosechaba los frutos, disfrutaba de la sombra de los árboles y se calentaba con la leña que estos proporcionaban. Para la Tierra, este hombre era más que un simple trabajador; era un cuidador, un protector y un amigo. Su relación con la tierra era simbiótica y auténtica, basada en el cuidado y el respeto mutuo.

 

LA TIERRA NOS ELIGE

El Dueño en los Papeles: Una Conexión Superficial

Por otro lado, el jurista, aunque dueño en los papeles, tenía una relación distante y transaccional con la Tierra. Para él, los campos eran una inversión, un bien material más en su lista de posesiones. Esta desconexión se reflejaba en su ausencia física y emocional en el lugar. Mientras el encargado vivía y respiraba el campo, el jurista sólo veía cifras y beneficios.

 

Reflexiones sobre la Propiedad y la Conexión

LA TIERRA NOS ELIGE

La situación plantea una pregunta fundamental: ¿qué significa realmente ser dueño de la tierra? ¿Es suficiente tener un título de propiedad, o es la relación vivencial y emocional con la Tierra lo que define la verdadera propiedad?

 

El Legado de la Tierra

LA TIERRA NOS ELIGE

Y aquí surge una gran pregunta: cuando ambos se vayan, porque a todos nos llega la hora de morir, ¿quién se llevará la mejor parte de la Tierra? En la muerte, las posesiones materiales pierden su significado. Lo que perdura es el impacto y la conexión que hemos tenido con el mundo y las personas que nos rodean.

El encargado, con su vida dedicada a la Tierra, deja un legado de cuidado y respeto. Su conexión con el campo es tangible y duradera, marcada por los árboles que plantó, los frutos que cosechó y el suelo que cultivó. La tierra lo recuerda como su verdadero protector.

El jurista, en cambio, puede dejar una herencia financiera, pero su conexión con la Tierra es efímera y superficial. En el gran esquema de la vida, es el encargado quien realmente se lleva la mejor parte de la Tierra: la satisfacción de haber vivido en armonía con ella, de haberla cuidado y disfrutado plenamente.

Sin dudas que una respuesta vino a mente: La Tierra nos elige; ella elige a sus dueños y cuida sus sueños.

 

A Modo de Moraleja

LA TIERRA NOS ELIGE

No somos los dueños de la Tierra; nosotros pertenecemos a la Tierra y ella nos elige. La verdadera propiedad no se mide en papeles o títulos, sino en la relación de respeto y cuidado que cultivamos con la tierra. Al final, es esta conexión la que define nuestro legado y nos brinda la verdadera riqueza. La Tierra nos elige

Feliz Vida 😊

Sabiduría de la Vida 😊

 

Las fotos están en su rinconcito 📷

 

1 comentario en “LA TIERRA NOS ELIGE”

  1. Totalmente de acuerdo contigo. Hay quien tiene grandes posesiones pero no disfruta de ellas. Lo hermoso es disfrutar de lo que se tiene poco o mucho, sentirlo nuestro.
    Feliz vida, Sabio.

Los comentarios están cerrados.

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