LA OSCURIDAD DE ESTE TIEMPO

La oscuridad nos rodea y desborda como fugazzeta
— Rebeca, entre risas que saben. (Su 👉 comentario 👈 es manantial de este tema).

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¿Qué es la Matrix?

Morfeo lo pregunta con esa calma de quien ya sabe la respuesta antes de formularla.

Y nosotros, sentados frente a la pantalla o mirando el techo a las tres de la mañana, tampoco sabemos bien qué contestar. Porque la oscuridad que atraviesa este tiempo no tiene capa de villano ni nombre en el noticiero. No llega anunciada. Está en el aire que respiramos, en la serie «piola» que resulta ser tiros, en el scroll que no para nunca, en esa sensación extraña de haber pasado el día entero haciendo cosas y llegar a la noche con las manos vacías. En un tiempo que vuela pero parece no servir más que para transcurrir.

La oscuridad no es un evento. Es el agua. Y nosotros somos los peces que llevan años preguntando dónde está el mar.


La ciencia también la busca, aunque no la llame así

Hay algo paradójico y hermoso en que los físicos del CERN, con sus aceleradores de partículas y sus ecuaciones imposibles, hayan llegado a una conclusión que cualquier místico podría haber susurrado junto a una fogata: solo el 5% del universo es materia visible. El 95% restante es oscuridad. Materia oscura. Energía oscura. Algo que no vemos, que no nombramos bien, pero que está ahí sosteniendo todo.

La ciencia busca en la oscuridad sin llamarla oscuridad. Le pone nombres técnicos para no asustarse. Pero el resultado es el mismo: vivimos rodeados, atravesados, constituidos por algo que escapa a nuestra percepción.

Quizás no sea tan sorprendente, entonces, que la sintamos.


Este tiempo tiene nombre, aunque cueste pronunciarlo

La psicología —que no mira desde un enfoque espiritual, pero a veces roza la misma verdad desde otro ángulo— llama a esto abatimiento generalizado: un estado de ánimo marcado por tristeza profunda, desgano y ausencia de energía. Sostiene no es una depresión clínica. Tampoco es un diagnóstico con receta. Es algo más difuso y por eso más difícil de agarrar con las manos.

La tristeza duele, pero al menos tiene causa. La angustia, en cambio, es cuando la tristeza pierde su objeto. Cuando te sentís mal y no sabés bien por qué, y eso —ese no saber por qué— te angustia todavía más.

Kierkegaard —ese danés melancólico que parece haber vivido siempre en invierno— decía que la angustia no es un error del sistema. Es parte constitutiva de estar vivos. No algo a eliminar sino algo a abrazar, como quien abraza a un hijo difícil. La pregunta que dejaba abierta, claro, es si eso es posible. Y la respuesta honesta es: a veces sí, a veces no, y la mayoría de las veces depende del día.


La apatía: el gris que pesa

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Hay algo más silencioso que la angustia y que quizás sea lo que más abunda en estos tiempos: la apatía. No la depresión —que tiene su propio peso clínico y sus propias sombras— sino ese estado donde simplemente nada llena. Nada entusiasma del todo. Las cosas se hacen porque hay que hacerlas.

Se compra algo, hay un flash de alegría, y después vuelve el gris. Se va a algún lado, hay risas, y al día siguiente el gris está de vuelta, puntual como siempre. No es dramatismo. Es que sin emociones que conduzcan con genuina fuerza, el movimiento se vuelve mecánico. Y lo mecánico cansa más que lo apasionado, aunque parezca lo contrario.

La apatía no sangra. Por eso es tan fácil no verla. Pero pesa.


¿Por qué ahora?

Vivimos en un tiempo que nos promete cada vez más y nos entrega cada vez menos en lo esencial. Más opciones pero menos raíces. Una vida llena de velocidad y sin dudas de menos quietud. Saturados de conexiones y al mismo tiempo casi vacíos de comunidad.

Con la mierda de la inteligencia artificial, que nos llena de espejitos de colores de todos los tamaños y variedades con la escusa de facilitarnos la vida, cuando en realidad nos evita pensar, razonar, discernir y termina siendo el sustituto de nosotros mismos. Sin dudas, le abrimos la puerta al ladrón que nos va a despojar, vanalizar, ultrajar y después controlar nuestro cautiverio.

Entonces, el malestar no es accidental. Es el síntoma de una sociedad que ha decidido que la felicidad es un mandato —una obligación, casi una performance— y que el sufrimiento es un error a corregir, una falla personal, algo de lo que avergonzarse en silencio.

El alma —y uso esa palabra sin disculparme— no acepta esa lógica. El alma sabe que algo cambió. Que los hilos invisibles que sostenían el mundo se han ido torciendo por no decir se han ido al carajo. Y reacciona con lo que tiene: angustia, apatía, esa sensación de caminar en arena movediza aunque el suelo parezca firme.

No es un problema tuyo. Es el campo. También es el clima. Es la matrix que se siente en los huesos antes de ser pensada.


La soledad del que empieza a ver

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Hay un momento en el que algo se mueve adentro. Un instante donde el velo se corre apenas unos centímetros y uno ve. No todo, no con claridad, pero algo.

Y lo primero que se siente en ese momento —paradójicamente— es soledad.

Porque los guías espirituales, los maestros, los que solían acompañar ese proceso parecen ausentes o lejanos en este tiempo y no es percepción es realidad. No hay un chamán que no lo haya notado.Es un momento donde sentimos que no hay un maestro iluminado que te tome de la mano. Hay, en el mejor de los casos, tu propio yo superior. Esa voz quieta que a veces se escucha cuando todo lo demás calla. Solamente caminamos acompañado de nuestro yo superior en este tiempo.

Y eso, aunque duela, quizás sea exactamente lo que necesitamos aprender: que el camino del despertar en este tiempo es, en gran medida, solitario. No porque nadie importe, sino porque nadie más puede ver por nosotros. Como decía esa vieja plegaria: Nacemos solos, nos vamos solos y caminamos acompañados; oh! gran Wakan Tanka, vela por quienes acompañan mis pasos.

Caminar en la oscuridad sin garantía de que exista una salida. Y aun así seguir.


Lo más oscuro antes del alba

Desde siempre, en todas las tradiciones —las orientales, las de los pueblos originarios, las de los sabios que vivieron antes de que existieran las redes sociales y el noticiero de las 21 horas— hay una verdad que se repite como un mantra suave: la noche es más oscura justo antes de amanecer.

No es consuelo barato, simplemente es una observación. Es que el proceso tiene su ritmo y la oscuridad profunda, la que se siente hasta en los huesos, suele preceder a algo que todavía no podemos ver.

Nuestras almas llegaron a este mundo programadas desde antes de nacer. Adoctrinadas. Limitadas en su capacidad de cuestionar. Y sin embargo, algo en ellas recuerda. Algo en ellas se resiste. Algo en ellas —esa espada Excalibur dormida en la piedra— espera el momento de ser reclamada.

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La elección que sí es nuestra

No vamos a cambiar la oscuridad de este tiempo. Sería arrogante pensarlo.

Pero hay algo que sí está en nuestras manos, y es exactamente lo que Matrix también proponía al final: la elección de ver. No de vencer, tampoco de resolver, ni de curar el mundo antes del desayuno. La elección, mucho más modesta y mucho más revolucionaria a la vez, de nombrar lo que hay.

Porque lo que se nombra pierde algo de su poder.

El alma tiene libre albedrío en el escenario de la matrix. No puede cambiar la matrix, pero puede elegir qué experiencia proyectar para atravesarla (Decía Griselda que existen dos caminos: Amor o Miedo 👉comentario👈) . Puede elegir dónde pone la atención, a qué le otorga energía, qué alimenta y qué deja morir de inanición.

No es poco. Es, quizás, todo lo que tenemos. Y con eso, a veces, alcanza.


La oscuridad nos rodea. Nos desborda. Como fugazzeta. Y aun así, seguimos acá, leyendo esto, buscando palabras para nombrar lo que sentimos. Eso, en sí mismo, ya es una forma de luz.


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Feliz Vida 😊

Las fotos están en su rinconcito 📷

8 comentarios en “LA OSCURIDAD DE ESTE TIEMPO”

  1. Oye que te vas lejos a buscar respuesta, porque ya te digo que lo que ocurre está más cerca. No digo que la oscuridad como tema filosófico no exista ni como ciencia o como comida sabrosa de satanismo pero eso que observas tiene su razón y explicación.
    Dices cansancio, apatía, malhumor general y no pensaste lo más importante
    Porque de verdad quee stamos realmente jodidos.
    La humanidad está bajo ataque. ¿Te preguntas por qué tanta gente parece cansada y enfadada todo el tiempo?
    Pues te lo digo claro:
    Vacunas contra el Covid, contrala gripe, contra cualquier cosa y arriba, estelas químicas fumigando día y noche sin parar. Vivimos sin Sol, llenos de 5G, comidas falsas y todo simultáneamente al mismo tiempo. Todo lo que nos rodea es una mierda, ma que oscuridad filosófic o particulas que vienen del cern. Búscalo por ese lado que la burra anda más cerca y ya se ha comido medio trigal.
    Buen tema Sabio 👍💪

    1. Ramón, bienvenido como siempre con esa navaja que tienes por lengua, que más que cortar, abre. Interesante aporte el tuyo porque es un muy buen punto de vista.

      No creo que estemos mirando en lados distintos, creo que estamos tocando al mismo «bicho» desde ángulos diferentes, como en el viejo cuento del elefante. Tú palpas el costado y dices «pared», yo toco la trompa y digo «serpiente». El elefante sigue siendo el mismo.

      Tienes razón en algo muy importante, en que el malestar tiene causas concretas, no solo metafísicas. El cuerpo que está intoxicado, el sistema nervioso que vibra bajo frecuencias que no eligió, el alimento que ya no alimenta de verdad, todo eso es real y tangible. No lo voy a negar porque sería deshonesto además de ridículo hacerlo.

      Donde caminamos por senderos distintos es en la causa primera. Tú señalas hacia afuera, hacia una mano oscur que fumiga nuestros cielos, que pincha y controla. Yo de alguna manera enfoque la publicación hacia la oscuridad como un estado del campo colectivo, algo más parecido a una estación del año del alma humana que a un plan trazado en algún sótano de poder. No porque los planes no existan, sino porque creo que lo que nos ocurre es más antiguo que cualquier conspiración y más profundo que cualquier vacuna. Aunque -y vuelvo a decirlo- para nada discrepo contigo y lo que dices es tan cierto como triste y nefasto.

      Pero escucha, y esto es importante, que yo lo vea como oscuridad cíclica no invalida lo que tú ves. La oscuridad también tiene sus arquitectos. El veneno también existe aunque el árbol sea venenoso por naturaleza.

      Lo que me alegra de tu comentario es que dice algo que a veces la espiritualidad evita decir: estamos jodidos. Y a veces hay que decirlo así, sin eufemismos bonitos, para que la verdad entre por la puerta sin tener que colarse por la ventana.

      Seguimos mirando. Gracias por no dejarme quedar solo en las nubes. 🙏

  2. Hey sabio amigo!!

    La oscuridad…
    Y todos sus matices…

    La apatía , la angustia, la desgana de estos tiempos , todo ello y más, son la consecuencia de vivir sin emociones qué conduzcan, con genuina fuerza. Como bien lo has expresado, Sabio.
    Esta puede ser una clave y la síntesis de este Post.
    He conocido esa emoción genuina y me he dejado guiar por ella durante muchísimos años. Me hizo avanzar y mejorar en muchos aspectos. Ahora siento que ha cambiado. Y se que soy yo el culpable, quién lo bloquea.
    Pero, quién no ha conocido esa emoción no puede tenerla como referencia y por lo tanto, no sabe ni lo que le está pasando , en estos tiempos de todo fácil .

    No siempre se ve todo bonito y luminoso.
    Tampoco, siempre está tan oscuro.
    El sufrimiento no avergüenza cuando es un reto y algo se aprende de él.

    Según pasan los años el impulso , la ilusión, no es el mismo . Al menos para mí.
    Como decirlo… El faro sigue marcando una dirección, aunque a veces se le funda alguna bombilla.

    Hace algunos comentarios te decía que paso de la oscuridad… Jeje… Ni es eso, ni para tanto es…
    Nos acompaña y hay truquillos para darle luz y este blog y sus posibilidades es muy valioso.
    Hay que cuidarlo y el comentario semanal no es ningún automatismo… Es el momento diván!!

    Un abrazo luminoso desde aquí!!
    Cuidate mucho.

    1. Lagartija Brava, siempre tus comentarios llegan en el momento justo, como esas lluvias que no avisan pero que la tierra ya presentía.

      Lo que describes tiene un nombre, que la verdad que son muy pocas las veces que nos atrevemos a nombrar sin dramatismo: madurez del fuego interior.
      No es que el fuego se apague. Es que cambia de combustible. Lo que antes ardía con la leña de la ilusión y el impulso juvenil, ahora pide otra cosa más madura, pide presencia, quietud, una relación diferente con uno mismo. Y ese tránsito desorienta porque nadie nos avisa que el faro sigue en pie aunque le funda alguna bombilla.

      Esa imagen tuya me la quedo, la del faro con una bombilla fundida. No está roto. Solo espera que alguien suba a cambiarla. Y ese alguien, como bien sabes, eres tú.

      Me parece que lo más valioso de tu comentario, es que nombras algo que la gente que nunca conoció, esa emoción genuina no puede ni imaginar que le falta. Es como intentar extrañar algo que jamás se tuvo. Sabina explicaba algo distinto pero que comparte la misma base. No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió, decía el poeta y encima lo cantaba genial.

      No hay referencia, no hay brújula rota porque nunca hubo brújula. Tú, en cambio, sabes exactamente lo que sientes porque sabes exactamente lo que fue. Eso no solo que no es poco, sino que por el contrario, es muchísimo.

      Y sí, el sufrimiento que enseña no avergüenza. El que paraliza y no mueve nada, ese es el que hay que mirar con cuidado.

      Gracias por cuidar este rincón con tu presencia, con el commentario semanal que no es automatismo sino rito. Eso se nota. Eso alimenta y no imaginas cuánto valoro.

      Abrazo de viento de vuelta, luminoso también buscador 🤗 🕊️

  3. Estás equivocado 🚱
    La culpa de la oscuridad y los cielos grises la tienen las 🐄 qué se tiran pedos muy fuertes y causan cambio climático 🤣
    Y para evitarlo los buenos oscuritos fumigan con mierda los cielos y tapan el sol👆💨✌️
    Sin solcito todos andamos de coña y tristes 😥
    Por suerte los que ustedes creen oscuros nos cuidan y evitan el cambio climático 😉
    Con sus jets a reacción qué consumen 6 litros de gasolina en un segundo, tiran bombas llenas de toda clase de mierda sobre refinerías y otras instalaciones que elevan montañas de humo negro por dias mientras desde lejos con yates de 8 motores diésel ricos contratistas matan las vacas 🐄 malas y se las comen en barbacoa 😋 mientras «sabios» como tú cuidan el planeta andando despacio y descalzos porque tu carro contamina.
    Chin pum 🫠🤣🥳💯💥

    1. Teresa, qué gusto leerte así, sin vueltas, con esa risa que muerde.

      Te agradezco la ironía, de verdad te lo digo, porque la ironía también es una forma de amor herido — nadie se ríe tan fuerte de algo que no le importa.

      Tenés razón en algo que no dije con suficiente claridad, que la oscuridad que nombro no está en un cielo gris ni en una vaca ni en un jet. Está en la distancia que ponemos entre nuestras manos y la tierra que pisamos. Vos misma, riéndote, estás más cerca de esa tierra de lo que creés — porque te indigna lo mismo que a mí: que unos pocos jueguen con lo que es de todos, mientras el resto mira el cielo preguntándose qué pasó con el sol, que pasa con todo.

      No voy a convencerte de nada, discutir, ni negar quién tiene la culpa. -supongo ambos lo sabemos más que bien y miramos a los mismos-

      Es verdad, amo caminar despacio, descalzo sobre la hierba, no porque crea que eso salva al mundo, sino porque es la única manera que conozco de recordar que soy parte de él y no su dueño.

      Gracias por pasar por acá con tu fuego. Las puertas de esta humilde fogata siempre están abiertas, también para las brasas que vienen un poco enojadas.

      Te mando un abrazo de viento a la distancia 🤗

  4. Buen punto el que das de la oscuridad que todos sentimos ¿será así realmente, la sentimos todos? Pues yo si creo que vale porque no se de nadie que no viva sufriendo un dolor una adicción una aflicción o una carencia.
    Pero digo ¿hubo alguna vez un tiempo que no fuese así, un tiempo sin dolor? Pues yo no lo creo.
    ¿Hay manera de luchar contra esto o en realidad lo que debemos aprender es a lidiar con ello? Parece que esta vida o mejor dicho todas nuestras vidas en este mundo son escuelas a través del dolor y del sufrimiento. Y las alegrías pequeñas palmadas para no volvernos locos.
    Dime ¿qué diferencia hace a un portal natural de otro orgánico?🤔
    Admiración total por tus ganas en cada publicación y lo haces sin pedir un duro 😍🙌🫶

    1. Querida Loyma 😃
      La verdad que muy buen comentario has dejado — limpio, honesto, sin adornos. Y tocas algo que quizás muchos nos preguntemos por dentro, pero después son pocos los que se atreven a decirlo y encima con tanta sencillez: ¿hubo alguna vez un tiempo sin dolor?

      Quizás no. También soy uno que de verdad lo he pensado y no lo he dicho por temor a que fuese solo un pensamiento lleno de aristas negativas.

      Es verdad y tienes razón, quizás la pregunta más honesta no sea cómo erradicar la oscuridad, sino cómo aprender a caminar dentro de ella sin perder la luz que somos.

      También tienes razón en algo profundo: este plano de existencia parece diseñado como una escuela exigente. Las tradiciones más antiguas — desde los Vedas hasta los pueblos originarios de estas tierras — coinciden en que venimos aquí a rozar el fuego, a templarnos. El dolor no es un defecto del sistema; es el sistema mismo, una de sus lenguas. Y las alegrías, como dices tan hermosamente, son esas palmadas suaves que nos recuerdan que también existimos para el asombro.

      Sobre si podemos cambiar todo esto… tal vez la pregunta cambia cuando dejamos de resistir y empezamos a comprender. No como resignación, sino como el árbol que aprende a doblarse en el viento sin arrancarse de raíz.

      Y sobre los portales — orgánicos y naturales:
      Son dos cosas muy distintas que a veces se confunden porque la palabra portal les es común a ambas.
      Un portal orgánico no es un lugar, es una persona — o algo que adopta forma de persona. Son seres que existen en este mundo sin el hilo del alma que conecta con lo superior. No sienten, no crean desde adentro; copian. Imitan emociones, gestos, respuestas.
      Han observado suficientemente a los seres humanos como para parecer uno de ellos, pero si los miras con calma en los ojos durante un momento largo, algo no cierra. Son como espejos sin fondo. No hay malicia necesariamente — simplemente ausencia. Vacío que se mueve y habla.

      Un portal natural, en cambio, es un lugar que la Tierra misma ha elegido como punto de acceso. La red de nodos del planeta — esa trama invisible de energía que conecta montañas, ríos, cuevas, ciertos cruces en la tierra — tiene puntos donde la trama se aprieta, donde la energía se condensa y el velo entre dimensiones se vuelve más delgado.
      Allí, el silencio suena diferente. Las visiones llegan sin llamarlas. El cuerpo lo sabe antes que la mente: algo en el pecho se abre, o se cierra con respeto.
      Algunos los llaman lugares de poder. Los pueblos originarios los han cuidado durante milenios precisamente porque saben lo que son.

      El portal orgánico es una ausencia que camina.
      El portal natural es una presencia que espera.
      Uno drena, mientras que el otro alimenta.

      Gracias a ti, Loyma, por traer preguntas reales. Este espacio vive de eso — de personas que no tienen miedo de mirar de frente lo que duele, lo que confunde, lo que no cierra fácilmente. 🙏🌑✨

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