LA MANERA DE AMAR
EL CAMBIO LA MANERA DE AMAR: DEL LAGO AL RÍO Y MÁS ALLÁ
En nuestra ciudad, hay un pequeño lago que, en nuestra juventud, era un punto de encuentro. Allí, nos reuníamos para tomar mates o alguna gaseosa, disfrutando de la cercanía y la simplicidad del lugar.
A medida que crecimos, nuestras aventuras nos llevaron a un hermoso río en las sierras. Aguas cristalinas que ofrecían una experiencia nueva y emocionante. Eventualmente, nuestros viajes se extendieron aún más, hacia la costa y otros destinos lejanos, relegando tanto al lago como al río al rincón de nuestros recuerdos. Hasta “sonaba” a muy pobre propuesta ir a tomar mates al lago. Esta evolución de nuestros lugares de encuentro refleja, de manera hermosa, las etapas de nuestras vidas y nuestros amores.
Primera Etapa: Los Primeros Amores y la Inocencia del Lago

El pequeño lago de nuestra ciudad simboliza esos primeros amores, llenos de inocencia y simplicidad. En esta etapa de la vida, el mayor placer era simplemente estar juntos. Los besos eran el único aperitivo y la ternura de los abrazos era suficiente para llenarnos el corazón. Simple y profunda visión en la manera de amar.
En nuestra juventud, el lago representaba un lugar donde todo era nuevo y emocionante, pero también seguro y familiar. Nos bastaba con la presencia del otro y las conversaciones interminables mientras el sol se reflejaba en el agua. Las pequeñas cosas, como un paseo de la mano o una risa compartida, eran el centro de nuestro universo.
Segunda Etapa: El Río de las Caricias y los Besos Prohibidos

A medida que crecimos, nuestros intereses y deseos evolucionaron. Dejamos el lago atrás y comenzamos a buscar experiencias más emocionantes y nuevas. Fue entonces cuando descubrimos el río en las sierras, cuyas aguas cristalinas simbolizan mirar diferente y la novedad de las caricias y los besos prohibidos.
En esta segunda etapa, nuestras relaciones se volvieron más íntimas y complejas. Las caricias y los besos eran más apasionados y aunque las relaciones sexuales aún no eran parte de nuestra realidad por precaución, inocencia o temor a los embarazos. Había una creciente curiosidad y exploración. Este río representaba una transición, una mezcla de inocencia y descubrimiento que enriquecía nuestras relaciones y nos acercaba más. Ya descubrimos otro cambio en la manera de amar.
Tercera Etapa: La Costa y la Vida Plena en la Madurez

Eventualmente, nuestros viajes se extendieron aún más, hacia la costa y otros destinos lejanos. Esta última etapa de nuestras exploraciones simboliza la madurez de nuestras relaciones, donde la vida sexual se vuelve plena y central. En esta etapa, las caricias y los besos, aunque aún importantes, se convierten en breves pasos hacia una conexión más profunda y física.
Sin embargo, tristemente, en esta etapa muchos llegan a sostener que sin penetración el amor no existe y hasta el mismo amor puede llegar a perder su sentido y esencia. La visión del amor se vuelve limitada y condicionada. Olvidando las etapas anteriores donde los besos y las caricias simples eran suficientes para expresar y experimentar un amor profundo.
La costa, con su inmensidad y diversidad, representa la plenitud y la complejidad de nuestras relaciones maduras. Aquí, la vida sexual es rica y satisfactoria, pero a menudo nos encontramos añorando las emociones frescas y la simplicidad de las primeras etapas. Recordamos con nostalgia los tiempos en el lago y el río, cuando las cosas eran más sencillas y llenas de inocencia. Una nueva construcción en la manera de amar.
Algunas reflexiones sobre como cambia la manera de amar: La Nostalgia de la Inocencia y la Belleza de la Simplicidad
Mirando hacia atrás, es fácil ver cómo cada etapa de nuestras vidas y amores tenía su propia belleza y valor. El lago de nuestra juventud nos enseñó sobre la pureza del afecto, el río nos llevó a descubrir la intimidad, y la costa nos reveló la plenitud de la madurez. Sin embargo, a medida que avanzamos, a menudo añoramos esos momentos simples y tiernos de nuestras primeras experiencias.
Es importante recordar que cada etapa tiene su lugar y propósito. La inocencia y la ternura de los primeros amores nos preparan para las complejidades y las profundidades de la madurez. Aunque podemos añorar esas primeras etapas, también debemos apreciar lo que hemos aprendido y cómo hemos crecido. Al final, la clave está en encontrar el equilibrio entre disfrutar plenamente del presente y valorar las lecciones y la belleza de nuestro pasado.
La vida, al igual que nuestros viajes del lago al río y a la costa, es un viaje constante de descubrimiento y evolución. Al recordar y apreciar cada etapa, podemos encontrar una mayor satisfacción y plenitud en nuestras relaciones y en nosotros mismos.
Una invitación: La Vuelta a las Cosas Simples de la Vida

En este simple tema, he querido hacer un breve paralelismo entre algunos lugares y momentos del recorrido de nuestras vidas y relaciones. Desde los primeros amores hasta la plena madurez, marcando que es fácil perder de vista las cosas simples que originalmente nos llenaron de alegría y amor. Sin embargo, siempre podemos regresar a esos fundamentos: el amor, la ternura y la palabra. La manera de amar.
Por eso queda implícita una invitación: “Volver a las cosas simples de la vida”. Que no significa otra cosa que volver a apreciar los pequeños momentos, redescubrir el poder de un abrazo, la dulzura de un beso y la conexión profunda que se crea a través de una conversación sincera. Es en la simplicidad donde encontramos la esencia de nuestras relaciones y la verdadera felicidad.
Al recordar y valorar estos elementos, podemos fortalecer nuestras relaciones y vivir una vida más plena y satisfactoria. Así, invito a todos a mirar positivamente hacia el futuro, sin olvidar las lecciones del pasado y a encontrar en la sencillez el camino hacia una vida rica en amor y ternura.
Feliz Vida 😊
Sabiduría de la Vida 😊
Las fotos están en su rinconcito 📷

Qué bien lo has explicado, Sabio.
Y qué falta hace esa vuelta a la ilusión y a la inocencia dejando atrás traumas, enfados y una pesada mochila de frustraciones y desengaños.
Gracias otra vez.
Feliz vida.
Así es, en esta etapa hacemos un retorno a la ilusión y la inocencia, dejando atrás los traumas, los enfados y esa pesada mochila de frustraciones y desengaños. Es un proceso de renovación y liberación, donde volvemos a conectarnos con lo más puro y genuino de nosotros mismos, permitiéndonos avanzar con una nueva perspectiva y esperanza.
Que tengas una hermosa vida,seño.