Las heridas del alma.
A lo largo de la vida, de los días, vamos afrontando situaciones difíciles, tristes, que sentimos nos van despojando de nuestros afectos. La vida tantas veces nos va enfrentando a tomar decisiones donde debemos elegir sin posibilidad de no hacerlo. A veces nos presenta la opción entre no ganar o perder. Otras tantas entre perder mucho o perderlo todo. Es algo inevitable.
Partes de nuestra alma quedan en los afectos que dejamos. En lugares que alguna vez sentimos nuestros o quisimos. En acciones, personas o lugares que consideramos nos unía algún derecho; el derecho de los afectos y la vida de alguna manera nos obligó a dejarlos. A dejar ligados a ellos pequeños fragmentos de nuestra alma.
La Pérdida de los Afectos
La vida, en su complejidad, nos enfrenta a la necesidad de tomar decisiones que no siempre tienen un resultado positivo. En ocasiones, nos vemos obligados a elegir entre no ganar o perder. Otras veces, entre perder mucho o perderlo todo. Es una realidad inevitable, un proceso doloroso en el que nos despedimos de afectos que alguna vez sentimos esenciales, personas que amamos y lugares donde encontramos refugio.
Es en esos momentos de pérdida, cuando sentimos que una parte de nuestra alma queda atrapada en lo que dejamos atrás. Cada vez que debemos alejarnos de alguien que amamos, o de un lugar que fue nuestro hogar, es como si dejáramos un pequeño fragmento de nosotros mismos en ese espacio. El alma, en su infinita sensibilidad, se fractura, dejando pedacitos esparcidos por aquellos momentos y recuerdos.
Decisiones que Dividen el Alma
Tomar decisiones difíciles también implica dejar ir una parte de nuestra esencia. Hay situaciones donde, a pesar de nuestros esfuerzos, no tenemos más opción que abandonar algo que considerábamos nuestro por derecho. Un afecto, una relación, una oportunidad. Estas situaciones no sólo generan dolor, sino que también nos despojan de la certeza de nuestra identidad. Sentimos que estamos dejando fragmentos de nuestra alma en esos momentos de ruptura.
En esos momentos de elección, donde el peso de la pérdida se hace palpable, nuestra alma se fragmenta porque nos obliga a ceder una parte de nosotros que ya no podemos recuperar. Las decisiones que implican dejar algo atrás, ya sea por la fuerza de las circunstancias o por nuestra propia voluntad. Inevitablemente nos dividen. Estos fragmentos de alma permanecen en los recuerdos, en los espacios que alguna vez consideramos sagrados.
El Derecho a los Afectos
Existe, en el fondo de nuestro ser, un derecho intrínseco a los afectos, a las personas y a los lugares que amamos. Nos aferramos a estos lazos porque sentimos que nos pertenecen, que forman parte de nuestra identidad. Sin embargo, la vida, con su compleja danza de idas y venidas, nos obliga a renunciar a este derecho en muchos momentos. Este desarraigo emocional es lo que provoca que nuestra alma deje partes de sí misma en esos vínculos rotos.
Los fragmentos de nuestra alma se quedan en esos lugares, en esas personas que dejamos atrás. Es como si nuestra esencia quedara impregnada en esos recuerdos, dejando una parte de nosotros mismos allí, como si quisiéramos perpetuar nuestra conexión con lo que alguna vez fue.
Algunas Memorias
Recuerdo que yo cuando era un niño pequeño temía a la oscuridad. Miraba al cielo esperando encontrar todas las respuestas a mis miedos, mis temores. De esas estrellas que titilaban en absoluto silencio, parecía bajar una calma que no aquietaba mis dudas, pero sí llenaba mi pecho de calma.
El miedo a la oscuridad, a ese vacío que parecía tan lleno de ojos observando, terminaba dando paso a la calma que bajaba del fulgor de las estrellas…
En esas noches imperecederas deseaba no sentir miedo. No temer a la muerte a los espíritus que no vemos pero sentimos nos miran y observan sin cesar. Al paso del tiempo, de los años, los deseos que no eran otra cosa que pensamientos, se convirtieron lentamente en creaciones de mi mente. Se condensaron en realidades tangibles, en el chamanismo.
El Presente
Hoy viajo entre esos pequeños espacios de la tierra y el cosmos. Entre el mundo de los muertos y el de los espíritus y comprendo que esos ojos que sentían me miraban y llenaban de miedos y temor, en realidad estaban. Existían; miles, millones de ojos nos miran, nos cuidan y acompañan. Hoy los veo, pero cuando niño sólo los sentía y eh allí mi temor.
Ahora el cielo está también oscuro y las estrellas siguen brillando en el techo de la noche. El aire se siente lleno de calma y entre la lumbre del fuego y el tambor sonando entre mis manos, no existe el temor. Vive la sensación de seguridad, de alineación, donde cada golpe del tambor, cada sonido nacido en su vientre va dirigiendo a su gusto y antojo esa orquesta invisible universal.
Y el fuego calienta, alumbra. El tambor parece golpear muy adentro del pecho, el sahumo embriaga y de esa manera todos los reunidos, nos sentimos sostenidos en los amorosos brazos del Universo. Y no hay duda alguna que la sanación va a ocurrir para todos los que estamos reunidos.
Compartir el fuego, dejarnos llevar por la embriaguez del sahumo y ese sonido monótono y profundo del tambor. Viajar a nuestros dolores, nuestras tristezas del pasado. Buscar esas partes nuestras que dejamos y sentimos sin ellas no podemos ser nosotros mismos.
El chamán empieza a tocar el tambor y danzar llamando al poder del universo, mientras deja de ser él mismo, un hombre común y se convierte en un recipiente vacío que se llena con la ayuda de los espíritus.
Palabras de Ancestros
Decían los abuelos que siempre que sufrimos un trauma emocional o físico una parte de nuestra alma se escapa del cuerpo para sobrevivir a la experiencia. Para evitar el dolor y así queda en el limbo de los días. Esa parte del alma que perdemos, que dejamos, no vuelve por sí sola. El alma puede estar pérdida o haber sido robada por otra persona o no sabe que el trauma ya pasó y ya puede regresar a nosotros.
Sintomas
Hay muchas señales comunes de pérdida de alma. Algunas de las más comunes podría ser la separación cuando una persona no se siente que esté totalmente en su cuerpo y viva totalmente comprometida con la vida.
El dolor o rencor incomprendido, casi injustificado hacia una persona o un tipo o grupo de personas. Depresión crónica. Tendencias suicidas. Síndrome de estrés post traumático. Problemas de inmunodeficiencia y dolor que simplemente no sana. Las adicciones son también un signo de pérdida de alma ya que buscamos fuentes externas para rellenar los espacios vacíos internos a través de substancias, comida, relaciones, trabajo o comprando objetos materiales.
En nuestra cultura no sabemos que lo que está fuera de la armonía espiritual, es lo que está creando enfermedad. Y como generalmente nuestra pérdida de alma ocurrió tan de jóvenes que no nos damos cuenta de los patrones inconscientes que estamos viviendo debido a nuestra primera pérdida de alma. Y de la manera en que hacemos esto es repitiendo el mismo trauma una y otra vez. Los nombres de las personas involucradas en nuestra historia de vida pueden cambiar pero la historia es generalmente la misma. Se repite una y otra vez hasta que la aprendamos, hasta que recuperemos la parte nuestra perdida.
Sanando
Cuando ha sucedido la ceremonia de recuperar esos fragmentos de nuestras almas, los efectos que sentimos varían de persona a persona. Algunos sienten que están más enraizados en su cuerpo y se sienten más sólidos. Algunos se sienten más livianos y sienten una forma de alegría de ser, que retorna a ellos. Y Para otras personas los efectos son tan sutiles que no se nota cambio alguno hasta que se realiza un trabajo posterior de integración del alma.
La tierra quiere a sus hijos en casa y los quiere ahora. Es tiempo de regresar nuevamente a casa y tomar nuestro legítimo lugar en la tierra. Es nuestro derecho por nacimiento el expresar totalmente nuestras almas y crear el mundo en el cual queremos vivir. Y es nuestro derecho de nacimiento el brillar tan resplandecientemente como las estrellas arriba nuestro. Es tiempo de compartir nuestra luz nuevamente en el mundo, a pesar de los continuos sinsabores y la incomprensión sigamos mirando lejos, más lejos, buscando esa escalera hacia nuestros sueños para hacerlos realidad.

Y entonces el tambor…
Y el sonar del tambor te hace volar, viajar alto, muy alto, donde lo único que puedes hacer es volar. Continuar volando, visitando todo tipo de cielos. Los nublados que caen sobre la cabeza de los hombres, los lúcidos llenos de sol, los rojos, los negros llenos de puntos de luna llena…
Y estás Viajando….
Veras tu semblante niño, joven, adolescente. Verás tus días tristes, tu dolor, tus momentos más desconsolados. Las personas que más te quitaron o lastimaron y solamente así podrás traer nuevamente contigo lo que por derecho te pertenece, lo que es tuyo y nunca debió salir de ti.
No es fácil, no es agradable viajar a enfrentarse con temores, dolores, angustias para encima tener que vencerlas y sólo así poder quitarles lo que es nuestro y ellas tienen. De lo contrario será necesario ir una y otra vez hasta torcerles el brazo y traer las partes de nuestro ser. Sólo así volver a ser nosotros mismos, pero plenos, completos.
Todo es la Vida…
Es la historia de la vida, de aprendizajes que no alcanzamos a asimilar, cuando tenemos otro y otro más. Pero existe el fuego, el Sol, el chamanismo y su eterna sabiduría. Un Universo inmenso, lleno de seres de luz y espíritus dispuestos a ayudarnos y combatir a nuestro lado cada vez que los convoquemos a nuestra presencia.
Que el tambor no deje de sonar. Qué en su alma de lonja y su cuerpo de madera, dos reinos de la naturaleza se sigan conjugando para que en ellos palpite eternamente el corazón rítmico del cosmos. La presencia de lo luminoso, que está más allá de lo humano. Brote como lo ha hecho siempre el sonido hondo y potente que crece en la selva de las tinieblas de nuestras tristezas y las sane.
El sonido sagrado conjura las fuerzas femeninas de la Madre Tierra y las potestades masculinas del Cielo. El Padre lejano que hace cantar a las estrellas en la inmensidad sonora de las galaxias.
La voz del tambor es la voz de los dioses. Los dioses son la vida. Y la vida siempre puede más.
Palabras de Cierre
Los fragmentos del alma son las huellas invisibles de nuestras vivencias. Las partes de nosotros que quedan atrapadas en los momentos, personas y lugares que hemos tenido que dejar atrás. Cada decisión difícil que tomamos, cada afecto que perdemos, es un recordatorio de que nuestra alma es moldeada, fracturada. En última instancia, transformada por las experiencias de la vida. Sin embargo, estos fragmentos no están perdidos para siempre. Forman parte del complejo mosaico de quienes somos y de quienes nos estamos convirtiendo.
Un fuerte abrazo de viento a ese Dios grande que vive y habita en tu corazón.
Feliz Vida 😊
Sabiduría de la Vida 😊
Las fotos están en su rinconcito 📷




Muy bueno 👌 creo un excelente trabajo y sumamente agradecido por haber compartido tanta sabiduría de corazón.
Las heridas del alma, invisibles a simple vista, son las que más profundamente nos transforman. Son cicatrices silenciosas que nos obligan a buscar dentro de nosotros mismos las respuestas que a menudo el mundo exterior no puede ofrecer. Cada vez que sanamos una de esas heridas, es como si recogieramos los fragmentos de nuestro ser que dejamos atrás, integrándolos de nuevo en nuestra esencia. Esa sanación nos permite renacer más completos, más conscientes, y más fuertes. Es un proceso doloroso, pero lleno de crecimiento y sabiduría, donde cada fragmento recuperado ilumina nuestro camino espiritual.
Gracias por tus palabras Ernesto.
Siempre agradecida por tus textos tan hermosos. Siempre aprendo algo con ellos y salgo reconfortada.
Abrazo inmenso.
Agradecido una vez maás por tu compañía y tus conceptos para conmigo. Esa es la verdadera esencia de compartir pensamientos y experiencias: ofrecer una pequeña chispa, un granito de arena, para que cada uno lo tome y construya su propia verdad. No se trata de imponer, ni de dictar qué es correcto o incorrecto, sino de sembrar semillas que cada persona pueda hacer florecer a su manera, según lo que su corazón le dicte. El aporte es libre, humilde, y siempre abierto a la interpretación personal, dejando espacio para que cada alma encuentre su propio camino, su propia luz.
Abrazo enorme a la distancia.
Maravilloso. Gracias por ese aliento de infinita inspiración.
Como alguien que ha caminado largo tiempo por el sendero del espíritu y se ha aventurado a mirar dentro de sí misma, confío en que comprendas la humilde intención que deseo transmitir: cada uno es su propio maestro, capaz de encontrar sus heridas en lo profundo del alma y con ellas, hallar también la clave para sanarlas. Así, continuamos en esa eterna espiral de crecimiento y aprendizaje.
Las heridas del alma han suscitado innumerables preguntas y dudas, especialmente en aquellos momentos en los que anhelamos construir una realidad propia, pero la vida parece negárnosla, incluso cuando tenemos la libertad de elección y la voluntad para ello. Mi próximo objetivo es arrojar algo de luz sobre este tema, explorando por qué, a pesar de contar con libre albedrío y deseo, en ocasiones no logramos cambiar la realidad tal como la imaginamos. Veremos que camino tomar para hacerlo breve y claro.
Te envío un abrazo gigante mi sabia gran amiga.
Un post muy interesante, puedes apostar por ello, Guille.
El concepto de perder trocitos de Alma, lo he leído, y es una posibilidad comparable a la sensación de sentirte incompleto, que queda después de ese tipo de pérdidas.
«Tomar decisiones difíciles también implica dejar ir una parte de nuestra esencia. Hay situaciones donde, a pesar de nuestros esfuerzos, no tenemos más opción que abandonar algo que considerábamos nuestro por derecho»… Tomar decisiones crea situaciones, que hay que saber gestionar, porque sino se puede llegar a crear algo contrario a lo que se pensó en un principio… Por ello , sí,,, es difícil decidir correctamente.
Será casi misión imposible recuperar todos esos trocitos de Alma, pero si puedo sanar ( entendiendo y comprendiendo) esa parte de mi ser que quedó atrapada en el pasado, lo intentaré, sin dudarlo, y siempre desde un enfoque de inclusión y no de exclusión.
Te ánimo a seguir abriendo conciencia y a la vez a disfrutar del fin de semana.
Sabes que algo que tiene esto de los blogs, es que son motores de inquietudes y de allí bien uno puede valerse para seguir hilando eso de tratar de hablar de cosas que al menos a determinadas personas les interese. No es siquiera algo uniforme, dos blogs que abordan los mismos temas, puede que no compartan las mismas inquietudes que derivan sus temas similares y sin entender el porqué, sucede.
Después hay temas que son motores de comentarios como hablar de mascotas o de viajes y otros en cambio vuelcan casi todo su tráfico al correo o la conversación privada; supone hablar de sueños con imágenes sexuales, abusos, por ejemplo. Esto de las heridas del alma sin imaginarlo, disparó muchas preguntas -varias cuestionando- sobre por qué pese a intentarlo la mayoría de las veces no se puede cambiar la realidad y eso es además de los afectos y separación de caminos, es una gran cantera de heridas del alma. Frustraciones y la desilusión como gran pregunta.
Tomando esas inquietudes, me parece que bien podría ser interesante abordar ese singular triángulo (padre de la desilusión) que forman el mentalismo, el libre albedrío y los acuerdos de alma como tirando la mesa para su lado. Que si seguimos hilando, tampoco tardaríamos en descubrir que detrás de los mismos acuerdos de almas bien podrían encontrase otros temas como la prisión del alma, la Tierra como una gran prisión, arcontes, trampas del libre albedrío y hasta poner en jaque a los mismos que llamamos guías espirituales. Mira si hay tela para cortar y dejar sobre la mesa así cada uno teje y se viste la que más le guste y prefiera.
Mi enorme agradecimiento por tus palabras, tu aguda percepción de la realidad que tanto ayuda a ver cosas que a veces no sabemos hacerlo pese a estar al frente porque una de las grandes medicinas para sanar el alma y sus heridas es justamente quitar del medio los “por qué” que van quedando sin respuesta o sin comprender para detrás, poder encontrar nuestras propias verdades, solitos, en silencio a la sombra de un árbol.
Abrazo de viento Agus.
Que tema más profundo e interesante y me parece tan comunicado con otro que supo escribir que habla de como recapitular porque así aprendí a descubrir esas heridas.
Gracias por sus palabras y trabajo
Así es, la recapitulación es una herramienta para encontrar y sanar las heridas del alma y tal como dices, en esa publicación (https://sabiosyciegos.com.ar/wp/recapitular-sanar-las-heridas-del-alma) se habla sobre estas heridas. Gracias a ti por tu atención y compartir tus ideas.