Escribir desde el alma ¿Cómo la energía con la que escribimos influye en quienes nos leen?
Hace un tiempo, una amiga me dijo una frase que quedó rebotando por los rincones de mi mente. “No es lo que yo escribo, es lo que tú sientes al leerme.» (*cita)
La frase tiene una profundidad que puede desglosarse en varias capas de significado. Entonces un poco el objetivo de esta publicación es entrar a cada una de ellas.
La profundidad de esta reflexión nos invita a explorar las capas de significado que la componen. La escritura no es solo un acto de plasmar palabras en un papel o en una pantalla, sino una transmisión de energía. Una resonancia que conecta a escritor y lector más allá de las palabras.
El poder de la percepción y la subjetividad
La frase sugiere que el mensaje no está en el acto de escribir en sí mismo, sino en la interpretación que cada lector hace del texto.
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- Esto resalta la idea de que la comunicación no es un proceso unidireccional. (autor → lector) Sino un intercambio en el que el receptor juega un papel activo.
- Cada persona recibe el mensaje desde su propia experiencia, emociones y estado de conciencia. Lo que un lector encuentra conmovedor, otro podría percibirlo como neutral o irrelevante.
- La lectura se convierte en un diálogo silencioso entre la energía del autor y la interpretación del lector.
Vibración y resonancia energética
Bajo una visión más espiritual, no leemos simplemente palabras, sino que absorbemos la energía con la que fueron escritas y la filtramos a través de nuestra propia vibración.
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- El escritor transmite su estado emocional a través de las palabras. Una escritura hecha desde la tristeza, la rabia o la esperanza puede influir en el lector de manera inconsciente.
- La energía de un texto se transforma en una semilla que germina de manera distinta en cada lector, según lo que ya resuena dentro de él.
- Esto se alinea con la idea de que atraemos lo que somos; lo que nos impacta de un mensaje es aquello que ya vive en nosotros.
El arte como espejo del alma
La escritura, como toda expresión artística, es un reflejo del alma tanto del creador como del receptor.
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- Un mismo texto puede generar emociones distintas en diferentes personas. Porque no es el texto en sí lo que tiene el poder, sino la relación que cada lector establece con él.
- Escribir es, en esencia, abrir una puerta a la introspección. Lo que interpretamos en un texto dice mucho sobre nosotros mismos.
- Cuando un lector se conmueve con un escrito, no solo está percibiendo al autor. Está descubriendo partes de su propia esencia reflejada en esas palabras.
La humildad del creador
La autora de la frase, «No es lo que yo escribo, es lo que tú sientes al leerme» desvía la atención de su propio acto de escribir y pone el foco en la experiencia del lector.
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- Escribir desde el alma implica soltar el control sobre el impacto de nuestras palabras y permitir que cada lector haga su propio viaje a través de ellas.
- No se trata de imponer un mensaje, sino de abrir un espacio para que otros sientan, reflexionen y se reconozcan en lo que leen.
- La escritura deja de ser una herramienta de imposición y se convierte en un canal de exploración personal y colectiva.
La energía detrás de la escritura
Hasta tal punto está ligada la energía del escritor con su obra, que hay escritores y escritoras del género erótico que buscan primero un estado de excitación propio antes de comenzar a escribir.
Lo mismo sucede con los autores de terror. Muchos desarrollan sus obras casi en medio de un trance de tensiones y en un ambiente acorde que potencie esas sensaciones.
El sabio, el maestro, escribe desde la armonía y cuida hasta los detalles de su entorno porque sabe que influyen en sus letras.
Un ambiente propicio puede marcar la diferencia entre una escritura plana y una que logre transmitir profundidad. Una vela encendida, un perfume que evoque recuerdos, una planta cercana, un sahumerio que purifique el aire… todo ello puede ser parte del ritual de la escritura, un canal para que la energía fluya sin bloqueos y llegue con claridad al lector.
Quien escribe con el alma sabe que las palabras no son solo signos en una página, sino vibraciones que viajan, resuenan y transforman.
Conclusión
Escribir desde el alma no es solo una técnica, es un acto de entrega. La energía que imprimimos en las palabras viaja más allá del papel o la pantalla, tocando corazones y despertando conciencias.
Cada lector es un mundo y nuestras palabras son semillas lanzadas al viento, germinando de maneras inesperadas. Escribir no es solo transmitir ideas, sino compartir una parte de nuestro ser con quienes estén dispuestos a recibirlo.
(*cita) La frase pertenece a Gabriela (Gabi Arlen)
Feliz Vida 😊
Sabiduría de la Vida 😊
Las fotos están en su rinconcito 📷



Feliz miércoles Amigo Sabio. Hoy no podría estar más de acuerdo con tu entrada. La escritura es un arte y como tal se aviene a muchas interpretaciones, tantas como lectores llegan a un texto. Por eso el arte está desde luego en quien escribe, pero también en quien lo lee con ojos de artista, haciendo que las palabras dejen de ser meros signos para convertirse en emociones y sensaciones únicas para cada uno. Las palabras bien escritas pueden ser mágicas pero necesitan de un lector que sea capaz de hacerlas suyas y con su propia visión las devuelva al mundo en forma de sentimientos y energía.
Todos podemos escribir, Sabio Amigo, pero sólo unos pocos son capaces de llegar a la esencia de sus lectores. Igualmente todos podemos leer, pero llegar al centro mismo del corazón del autor, ay mi Amigo, tampoco es algo que esté en manos de todos. Ni en sus ojos.
Abrazo infinito, Sabio.
Mi querida Keti, no sé si soy yo quien llega a la esencia de los lectores o si son los lectores los que, con su sensibilidad, hacen que mis palabras cobren vida. Porque tienes razón: el arte no está solo en quien escribe, sino también en quien lee con el corazón abierto. Cada texto es un puente, pero son ustedes quienes deciden cruzarlo y darle su propio significado.
Gracias por tu mirada, por esa forma de leer que no se queda en la superficie y por devolver al mundo palabras que abrazan. Aquí el arte no es solo mío, es nuestro.
Te mando un abrazo enorme, Amiga del Alma 💫
Está bueno lo que dices porque vivimos en un mundo de energías que no vemos y por ello pensamos que no están y no nos afectan. Siempre todo queda en que si quien escribe se explicó o expresó bien o quien lee, entendió bien y punto, pero nada de las energías que tienen las palabras o las oraciones y como las sentimos nosotros.
Fíjate algo, las películas de terror tienen una energía densa, pesada y para verlas necesitas protegerte -cosa que nadie hace- y entonces al verlas, te comes el marrón.
El porno le quema la cabeza a muchos porque la energía que tiene los mueve a una suerte de egoísmo, son contadas las parejas que juntas ven y disfrutan porno, es más de solos que parejas y eso es energías.
Netflix, tiene sus cosas, series de violencia, robos, secuestros y tiros y eso es energía que de alguna manera nos naturaliza la violencia, nos hace aceptar que la tranquilidad o la armonía son cosas no existen en la vida
No sigo porque te canso, pero me gustó el trabajo y me encanta leerte en todos los temas que hablas.
Besos 💋 y mucha 💪💫
Qué gusto leer tu comentario Flavia.
No solo no me cansas, sino que me dejas pensando.
Lo que dices es una verdad que pocos ven: vivimos en un mundo de energías, aunque no las veamos y todo lo que consumimos nos afecta, nos moldea.
Las palabras tienen peso, las imágenes tienen vibración, los sonidos nos transforman. Y muchas veces no nos protegemos, dejamos entrar todo sin filtro, sin darnos cuenta de que cada cosa que permitimos en nuestra vida deja una huella.
Tu comentario no solo va más allá de la publicación, sino que nos invita a mirar con otros ojos lo que dejamos entrar en nuestra mente y corazón.
Gracias por compartir esta mirada tan lúcida y necesaria.
Te mando un abrazo grande de viento y mucha luz 💫✨
Fantástico, Sabio…Con esta variedad de temas, estás enriqueciendo y dando profundidad al blog .
Voy a seguir la idea de la energía detrás de lo creado…
En toda la historia del arte, se ha creado desde diferentes estados de conciencia. Ha habido pintores depresivos, escritores esquizofrénicos, borrachos y drogadictos de toda índole, hasta poetisas cachondas… Y sí, toda esa energía, en parte se transmite en la obra . Hasta nuestros ojos llegan , cuadros que angustian y deprimen ó libros qué al poco van a la papelera.
Escritos, arte, todo tiene su carga energética, lo mismo que las ideas. Llegará el día que no haya que plasmar las ideas, solo pensarlas será suficiente para que lleguen al receptor….¿ Como saber que cuando tenemos una idea sobre la que escribir, no ha sido creada por alguien y solo somos meros transcriptores?… Me lo pregunto a menudo…
Jacobo Grinberg experimentó en niños este tipo de ideas y obtuvo resultados satisfactorios… Ahí lo dejo caer…
Me gusta leer y escribir y soy consciente de que en los tiempos que corren, muchas relaciones se cimentan en las conversaciones escritas, haciendo que los malentendidos y las malas interpretaciones deterioren este tipo de relaciones, puesto qué hay quienes apoyamos la palabra con la imagen visual, los gestos, medias sonrisas, etc…
Bueno Guille, ya tengo curiosidad por leer el próximo post. Pensaré en un tema y a ver si llega… Sería el copón de la baraja, jaja…!!
Bromas aparte, darte las gracias por tu tiempo, tus reflexiones y decirte que la energía qué pones en abrirnos conciencia, llega…
Un fuerte abrazo en la distancia!!
Ay Lagartija Brava, siempre tus palabras son una danza de ideas que se entrelazan con las propias y qué cierto es todo lo que dices. La energía detrás de cada obra, cada palabra, cada pincelada o verso, es lo que la hace vibrar, lo que la imprime en la mente y el alma de quien la recibe. No es solo la técnica, no es solo la estética… es la carga invisible que arrastra, lo que el artista fue en el momento de crearla.
Me quedo con tu pregunta: ¿Somos creadores o meros transcriptores de algo que ya está en otra dimensión, esperando ser traído al mundo? A veces, las ideas llegan como ráfagas, como susurros que nos dictan algo que sentimos que ya existía antes de que lo escribiéramos. Quizás somos antenas, receptores de un conocimiento que está ahí, flotando, buscando quién lo plasme.
Y sí, hay mucho en la comunicación escrita que se pierde sin la mirada, sin la pausa, sin el tono que da profundidad a las palabras. Pero también hay una magia en lo que dejamos escrito, en lo que queda vibrando en la mente de quien lo lee, y eso, querido amigo, es la esencia de lo que estamos haciendo aquí.
Gracias por compartir tu luz, por abrir nuevas puertas y por recibir la energía que ponemos en esto.
Te dejo una pista de lo que teng en mente: comienza con ener y sigue con gias jaja Veremos que abordaje le podemos dar.
Un fuerte abrazo de viento en la distancia y en la frecuencia en la que nos encontramos 💫✨