4 comentarios en “EL ALMA Y LA SOMBRA DEL PODER”

  1. Ay, Amigo Sabio!
    Qué tema tan actual y tan duro has abordado esta vez! Estamos acostumbrándonos a ver imágenes cada vez más duras, a leer noticias que en otro momento nos dejarían sin aliento porque al releerlas, al interiorizarlas pensamos: ¿Cómo es posible? ¿Como hemos llegado hasta aquí? Y no, no deberíamos ver cómo algo normal que los seres humanos nos destruyamos de esa manera. Siempre hubo luchas, guerras, pero este nivel… Y normalizarlo todo, el odio por el odio, el miedo al diferente, la falta de empatía… Me quedo con las últimas frases de esta entrada: no hay que salvar al mundo de una vez. Sostener cada uno su propia luz, sín apagarla frente a la oscuridad ajena. Es decir, cada uno, desde nuestro rinconcito procurar hacer el bien a nuestro alrededor. Sí cada persona fuera capaz de eso… Ojalá despierte pronto esa parte de cada uno de nosotros, la que llamamos humanidad, la que nos permite ver al otro como igual, cada cual con sus diferencias, con sus particularidades, pero compañeros de un viaje que compartimos en este mundo al que todos llegamos igual y del que todos nos marchamos. Hacer el viaje más agradable está en nuestras manos. Conservemos la luz.
    Feliz vida Sabio.

    1. Keti querida 😃

      Qué alegría leerte, y qué lindo eso que dices «conservemos la luz» — se nota que la frase te llegó, y a mí me llega de vuelta al leerte a vos.

      Es cierto lo que dices, que nos estamos acostumbrando. Y esa es quizás la herida más silenciosa de esta época, más que la violencia misma, la anestesia frente a ella. El asombro que se gasta de tanto repetirse, hasta que lo que debería quitarnos el aliento pasa a ser apenas un titular más entre tantos. Ahí está el verdadero peligro, amiga, no en la oscuridad que existió siempre — porque tienes razón, siempre hubo guerras, siempre hubo sombra — sino en dejar de sentirla como una anomalía y empezar a tratarla como algo normal.

      Por eso insisto tanto en esa idea de no salvar al mundo de una sola vez. No porque el mundo no lo necesite, sino porque esa pretensión termina paralizándonos, o peor, apagándonos. Yo lo pienso así, tomando un mate, golpeado como andamos todos; no puedo cambiar lo que pasa del otro lado del planeta, ni siquiera lo que me rodea, pero sí puedo elegir, hoy, no sumar una gota más de indiferencia. Puedo mirar al que tengo cerca como compañero de viaje, como decís vos, y no como diferente o enemigo. Y si cada uno hiciera eso desde su rinconcito, el mapa entero de la realidad cambiaría sin que nadie lo note, como cambian los ríos, de a poco, por la suma de mil arroyos pequeños.

      Esa humanidad que mencionas no está perdida del todo, Keti. A veces solo está tapada, como brasa bajo la ceniza. Y conversaciones como esta, con vos, con quien sea que se detenga a leer y sentir lo que leyó, son formas de soplar esa brasa. Vos ya lo estás haciendo, con esta reflexión tan lúcida y tan sentida.

      Gracias por acompañar el viaje, por conservar tu propia luz y por compartirla.

      Feliz vida para vos también, amiga querida. Un abrazo grande de viento a la distancia, con el canto de los pájaros de fondo 🤗

  2. Amigo, sabio:

    Hoy no tengo ganas de hablar de ese Demiurgo cabrón, ni del sistema que nos controla y se enriquece haciendonos pagar y comprar por nuestros sentimientos y emociones… Miedo, Pena, Lujuria, Amor… hasta el Aburrimiento , se convierten en un producto con el que traficarnos y prostituirnos…. Todos tenemos alguno con el que pagar al Demiurgo.

    En cambio…

    Por aquí, el sol sigue estando aún cerca y alto, aunque hace poco se haya escondido detrás de la luna y dejará menos de 2 minutos, de incertidumbre por si no volvía a aparecer , o eso sería lo que pensarían en otros tiempos, lejos de las preocupaciones actuales. Empatizo con aquellas mentes, cuando no sabían lo que estaban viendo… Llegará el día que quizás a todos nosotros, nos pase lo mismo y entendamos el significado de todo lo que nos a tocado vivenciar .
    Entonces, solo habrán valido la pena, las acciones buenas, con errores y tropiezos.

    El post de este miércoles es complejo, presagiaba una respuesta densa y acida , como un chucrut de finales del verano. Quiero pensar que ha salido más dulce y positivo, como quiero que esté mi estado de ánimo, al final del verano.

    Se intuye el piano de fondo?… O quizás el aroma de la infusión?… Igual el cansancio de un alma vieja?

    Hoy he sido visual y evocador, gracias al tema qué nos has planteado.
    Toda respuesta tiene su momento. Se tiene que madurar cuando se cocina con la razón y queremos que sepa a otra cosa.

    Me alegro de leerte, amigo. Qué tú semana sea fantástica y creativa y nos dejes una parte de tu pensamiento en forma de texto ó poesía.

    Un fuerte abrazo en la distancia.

    1. Lagartija, hermano del sol y la sombra 😃

      Leo tu comentario y el mate se me enfría solo, porque me quedo un rato quieto, saboreando cada imagen que dejaste. Ese eclipse que hace poquito los visitó, esos dos minutos de incertidumbre ancestral, son quizás la metáfora más honesta de lo que hablamos el miércoles: el poder también es eso, una sombra que tapa la luz por un rato, y las mentes antiguas —como las nuestras, tantas veces— no sabemos si el sol va a volver a aparecer. Pero vuelve. Siempre vuelve.

      Tienes razón en no querer detenerte hoy en el Demiurgo cabrón. Yo tampoco quiero darle más protagonismo del que ya se roba. Es cierto lo que dices, que nos vuelve mercancía hasta el aburrimiento, hasta el amor. Pero ahí está la trampa que vos mismo esquivás sin querer. Que cuando eliges aunque sea por un día, no hablar de él, ya le estás quitando ese poder. El Demiurgo se alimenta de nuestra atención tanto como de nuestro miedo. Y vos, comiendo tu chucrut al final del verano, mirando el cielo, ya estás en otro reino, uno que no cotiza en su bolsa.

      Sobre la receta — no sé si le pusiste salchichas de Viena o si lo dejaste más simple, con vinagre de manzana y paciencia, que es al final el ingrediente que nadie escribe en las recetas pero que todo lo cambia. Como dices, toda respuesta tiene que madurar. Igual que el repollo, igual que el dolor, igual que nosotros. Lo que se cocina rápido sabe a crudo todavía. Lo que se deja fermentar, con su tiempo y su sal, termina sabiendo a otra cosa — más profundo, más ácido y dulce a la vez, como decís que te salió el ánimo.

      Por acá el sol también está alto, las gallinas picotean distraídas sin saber nada de demiurgos ni de eclipses, y el algarrobo hace sus primeros amagues de brotes que en poco ya sera su sombra generosa, sin cobrarle a nadie por descansar debajo. El tiempo vuela.
      Ese es el otro poder, del que no se habla tanto, el poder de las cosas simples que no piden nada a cambio.

      Si algo he aprendido de las almas viejas —y la tuya lo es, se nota en cada palabra que elegís— es que el cansancio que cuentas no es agotamiento, es la pesadez dulce de haber visto mucho y seguir eligiendo la ternura. Esa es la victoria silenciosa contra cualquier sistema.

      Que tu semana también sea fantástica, hermano. Y sí, va a haber texto, y quizás también un poco de poesía, porque conversar con vos siempre me deja con ganas de escribir distinto.

      Un abrazo grande, de viento a la distancia 🤗

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