CUERPO Y ESENCIA

No es en el cuerpo en que vivimos en donde habita la esencia de lo que somos; es en la huella que vamos dejando junto a otros hermanos, esos otros cuerpos.

Nos complementamos y en ese caminar se hace la vida digna de ser vivida.

Vive como si fueras sólo humo, ama como si fueras eterno, abraza como si te fueras a fundir con ese otro pecho y procura reunir sólo aquellas cosas que podrás llevarte cuando te vayas.

Identidad

Nuestra identidad no se limita a nuestro cuerpo físico, sino que se extiende a nuestras interacciones con los demás y las contribuciones que hacemos al mundo. En otras palabras, la esencia de lo que somos no se encuentra en nuestro ser individual, sino en nuestra relación con los demás y en el impacto que tenemos en el mundo que nos rodea.

Esta idea plantea preguntas importantes sobre la naturaleza de la identidad y la importancia de nuestras relaciones con los demás. ¿Cómo podemos definir quiénes somos si nuestra identidad no se encuentra en nuestro cuerpo físico? ¿Cómo afectan nuestras interacciones con los demás y nuestras contribuciones al mundo en la formación de nuestra identidad?

Una respuesta a estas preguntas es que nuestra identidad es una combinación de nuestra individualidad y nuestras relaciones con los demás. Si bien es cierto que nuestra individualidad es importante, no podemos entender completamente quiénes somos sin tener en cuenta nuestras relaciones con los demás. Nuestras interacciones con los demás nos dan forma y nos permiten desarrollar habilidades sociales, empatía y compasión.

Seres en sociedad

Además, nuestras contribuciones al mundo también son importantes para la formación de nuestra identidad. Cuando hacemos algo significativo para los demás, esto puede tener un impacto positivo en nuestra autoestima y en cómo nos percibimos a nosotros mismos. Por ejemplo, si ayudamos a un amigo que está pasando por un momento difícil, esto puede hacernos sentir bien con nosotros mismos y puede reforzar nuestra identidad como una persona amable y empática.

Por otro lado, si no estamos haciendo contribuciones significativas al mundo que nos rodea, esto puede afectar negativamente nuestra identidad. Podemos sentirnos perdidos o sin propósito en la vida si no estamos haciendo nada que consideremos importante o significativo.

Nuestra parte invisible

En este sentido, podemos ver la esencia de lo que somos, no como algo estático y fijo, sino como algo que está en constante evolución y desarrollo a medida que interactuamos con los demás y hacemos contribuciones al mundo que nos rodea. Nuestra identidad no es algo que esté separado de nuestras relaciones y nuestras contribuciones, sino que se construye a partir de ellas.

Espiritualmente, nuestra esencia no se encuentra en nuestro cuerpo físico, sino en varios cuerpos como capas de una cebolla, donde el cuerpo físico es la imagen conocida en esta realidad. No por ello, nuestro físico es menos importante, también es esencial para nuestras interacciones con los demás y nuestras contribuciones al mundo. Sin un cuerpo físico, no podríamos interactuar con los demás o hacer contribuciones demostrativas al mundo.

Sin embargo, nuestra identidad, nuestra esencia espiritual, no se limita a nuestro cuerpo físico, es el resultado de nuestras interacciones con los demás y de nuestras contribuciones al mundo. Es decir, nuestra esencia se encuentra en la huella que dejamos en el mundo a través de nuestras acciones y relaciones con los demás.

La trascendencia

La idea de que nuestra identidad se extiende más allá de nuestro cuerpo físico tiene implicaciones importantes para la forma en que nos relacionamos con los demás y para la forma en que vivimos nuestras vidas. Si nuestra identidad se construye a partir de nuestras interacciones con los demás y nuestras contribuciones al mundo, entonces debemos esforzarnos por ser personas de bien, integras.

Al decir que deberíamos vivir como si fuésemos sólo humo, estamos diciendo de enfocar nuestras vidas con la conciencia de que nuestra existencia en este mundo es temporal y efímera. Nuestra vida en la tierra es como el humo que se disipa en el aire y por lo tanto, darle una mirada de trascendencia a todos nuestros pasos y nuestras acciones, aprovechando al máximo el tiempo que tenemos aquí como aprendizaje.

Nuestra identidad se construye a partir de nuestras interacciones con los demás y nuestras contribuciones al mundo. Si nuestra existencia en este mundo es temporal y efímera, entonces es importante que dejemos una huella positiva en el mundo a través de nuestras acciones y relaciones con los demás.

El amor

Y mirar la vida y el mundo con los ojos del amor, amar como almas eternas, amar a los demás sin límites ni restricciones. Si bien nuestra existencia en este mundo es temporal y efímera, el amor que sentimos y damos puede tener un impacto duradero en el mundo y en las personas que nos rodean y eterno en el crecimiento de nuestra alma.

Esto se relaciona con la idea de que nuestras interacciones con los demás son fundamentales para la formación de nuestra identidad. Si amamos a los demás sin límites ni restricciones, podemos desarrollar habilidades sociales y emocionales importantes, como la empatía y la compasión, que pueden ayudarnos a tener relaciones más significativas, satisfactorias y trascendentes.

Abraza como si te fueras a fundir con ese otro pecho, sugiere que debemos abrazar a los demás con una intensidad y pasión que refleje la importancia que tienen en nuestras vidas. Al abrazar a los demás de esta manera, podemos fortalecer nuestras relaciones y construir conexiones más profundas y significativas con las personas que nos rodean.

Finalmente, el procurar reunir sólo aquellas cosas que podremos llevarte cuando dejemos la vida, sugiere que debemos ser selectivos en cuanto a las cosas que valoramos y que coleccionamos en nuestro interior. Si bien es importante tener posesiones materiales que nos brinden comodidad y seguridad, estas cosas no definen nuestra identidad ni son lo que recordaremos cuando abandonemos este mundo.

En su lugar, debemos enfocarnos en las cosas que realmente importan, como nuestras relaciones con los demás, nuestras contribuciones al mundo y las experiencias que compartimos con las personas que amamos y los seres vivos en su conjunto. Sólo el amor es eterno.

esencia

Entonces…

La idea de que nuestra esencia no se encuentra en nuestro cuerpo físico, sino en nuestras relaciones y nuestras contribuciones al mundo, se relaciona con la idea de que debemos vivir nuestras vidas con una conciencia de nuestra temporalidad y efimeridad en este mundo. Amar sin límites, abrazar con pasión y enfocarnos en las cosas que realmente importan y así podremos dejar una huella positiva en el mundo y construir una identidad que refleje la importancia de nuestras relaciones y contribuciones en la vida.

Feliz Vida 😊

Sabiduría de la Vida 😊

Las fotos están en su rinconcito 📷

2 comentarios en “CUERPO Y ESENCIA”

  1. Pingback: DESENCARNAR: CUANDO UN ALMA DEJA EL CUERPO Sabios y ciegos

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