Cuando nuestro corazón se detiene y la vida llega a su término, se ponen en marcha una larga cadena de sucesos -desencarnar- que concluyen cuando el cuerpo desaparece por completo.
El momento en el que una persona fallece y su espíritu o esencia trasciende la existencia terrenal, se conoce comúnmente como muerte. Donde sobreviene una expansión de consciencia, una sensación de inmensa paz y liberación.
Desencarnar: Un Largo Viaje
El cuerpo deja de funcionar y se convierte en un recipiente vacío mientras el espíritu se desprende y el alma se prepara para emprender un largo viaje después de dejar el cuerpo.
Esto implica pasar por diferentes planos o dimensiones, encontrarse con seres espirituales o guías e incluso experimentar una revisión de la vida pasada.
Las almas nunca parten solas, nadie muere solo, por lo general son acompañados por familiares que partieron antes y que vienen a acompañarlos. También guías espirituales se hacen presentes para tranquilizarles y acompañarlos en su trayecto.
No todas las almas siguen estrictamente el mismo camino ni la misma secuencia; el alma puede ser evaluada o calificada en función de sus acciones y comportamientos durante su vida terrenal. Después de esta evaluación puede determinar el destino o la dirección que tomará el alma a continuación.
Algunas veces son llevados a lugares de recuperación, sobre todo si esa alma pasó por una muerte inmediata o por una larga y desgastante enfermedad. O si se tuvo una vida difícil llena de sufrimiento y privaciones.
El alma que acaba de desencarnar puede transicionar a otra forma de existencia. Puede prepararse para una nueva reencarnación en un nuevo cuerpo humano, permanecer en otros planos espirituales o incluso tomar otras funciones que la misma conciencia universal lo considere adecuado para el plan original trazado por y para ella -cumplir funciones de guías espirituales, alma guía de otras almas encarnadas-
Una Eterna Conexión
La persona que abandona su cuerpo recibe y percibe con agrado nuestros pensamientos de agradecimiento, las oraciones, súplicas en su nombre y toda la energía que se canalicen hacia ella; siempre reciben nuestras palabras y pensamientos tranquilizadores para evitar su preocupación o apego a este plano y poder abandonarlo en paz.
El alma que acaba de desencarnar, se despide una vez que siente y observa que sus familiares están más tranquilos. Por lo general se hacen presentes en su cuerpo de energía a través de los sueños y es muy difícil para un alma partir cuando siente escenas de dramatismo por su desencarnación. Apegos con llanto y desgarro emocional; hasta suelen quedar atrapadas en el plano astral en dichas situaciones.
Sus guías dejan de acompañarlas cuando deciden quedarse, ellas de alguna manera quieren sanar el dolor que dejó su ausencia y el proceso de elevación queda detenido.
Para esas situaciones, se requiere de médium con poder de canalizarlas hacia la luz, seres de dimensión más elevada, porque ya solas no pueden salir de su propio laberinto.
Lo que más necesita una alma al abandonar su base fisiológica es sentirnos y sabernos que vamos a estar bien, que agradecemos haber tenido el regalo de compartir su aprendizaje con el nuestro y que la dejamos partir con benevolencia y mucho amor.
Lo mejor que podemos ofrecer a una alma cuando abandona su cuerpo es nuestra propia paz y energía amorosa.

Sabiduría de la vida 💛 Sabiduría del Universo 💛
Feliz Vida 😊
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